Bakersfield, California.- La histórica líder sindical y activista por los derechos civiles Dolores Huerta falleció este miércoles 28 de octubre de 2026 a los 96 años en su residencia ubicada en Bakersfield, California. Su deceso, confirmado por su familia a través de un comunicado emitido por la fundación que lleva su nombre, marca el final de una de las trayectorias más influyentes en la historia de los movimientos laborales y de justicia social en Estados Unidos.
Nacida el 10 de abril de 1930 en Dawson, Nuevo México, Huerta creció en el Valle de San Joaquín, California, tras mudarse con su familia. Su sensibilidad ante las injusticias sociales comenzó en sus primeros años de adultez, cuando trabajaba como maestra de primaria. Al observar que muchos de sus alumnos asistían a clases con hambre y descalzos debido a las precarias condiciones de vida de sus padres —quienes trabajaban incansablemente en los campos agrícolas—, Huerta tomó la determinación de abandonar la enseñanza formal para dedicar su vida a la organización comunitaria.

En la década de 1960, su camino se cruzó con el del activista César Chávez, junto a quien cofundó la Asociación Nacional de Trabajadores Agrícolas (NFWW), organización que más tarde evolucionaría hasta convertirse en el influyente sindicato United Farm Workers (UFW). Desde esta trinchera, Huerta se convirtió en una estratega implacable y una incansable negociadora. Lideró boicots históricos a nivel nacional —como el exitoso boicot a la uva en la década de 1960—, organizó huelgas masivas y se enfrentó a legisladores y grandes empresarios agrícolas para exigir condiciones de trabajo dignas.
Gracias a su liderazgo, millones de jornaleros agrícolas consiguieron por primera vez contratos colectivos que contemplaban beneficios básicos que hasta entonces les eran negados, tales como atención médica, seguros de compensación, planes de jubilación, acceso a agua potable, sanitarios en los campos de cultivo y restricciones estrictas en el uso de pesticidas peligrosos para la salud. Asimismo, a Dolores Huerta se le atribuye la creación y popularización del icónico lema de lucha «Sí, se puede», una frase que trascendió el ámbito sindical para convertirse en un estandarte de esperanza para la comunidad latina y que posteriormente adoptó Barack Obama en su campaña presidencial de 2008.
A lo largo de su vida, Huerta no solo luchó por los derechos laborales, sino también por la equidad de género, los derechos de las mujeres y la participación política de las minorías. Su labor excepcional fue reconocida en múltiples ocasiones con preseas de gran prestigio, entre las que destaca la Medalla Presidencial de la Libertad, otorgada por el presidente Barack Obama en 2012.
Tras darse a conocer la noticia de su fallecimiento, diversas figuras de la política, activistas y organizaciones lamentaron su partida y destacaron su legado inquebrantable. Su familia informó que en los próximos días se darán a conocer los detalles sobre los actos públicos destinados a honrar y celebrar su vida.



