Toledo, España.- Una tragedia ferroviaria sin precedentes sacudió este miércoles a España tras la violenta colisión por alcance entre un tren de alta velocidad AVE de la empresa pública Renfe y un convoy de la compañía privada Iryo, registrada a las 08:54 horas en el punto kilométrico 118 de la línea de alta velocidad que conecta Madrid con Andalucía, específicamente a la altura de la localidad de Urda, en la provincia de Toledo. El saldo preliminar confirmado por el presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, asciende a al menos 68 personas fallecidas y alrededor de 100 lesionados, de los cuales múltiples casos se reportan con diagnóstico grave y crítico.
El siniestro involucró de manera directa al tren AVE 2080 de Renfe, el cual había partido de la estación madrileña de Puerta de Atocha a las 08:00 horas con 397 pasajeros a bordo con destino a Sevilla, y al servicio 6076 de la compañía Iryo, que había salido a las 07:54 horas transportando a 147 pasajeros y a tres tripulantes, un barista y un maquinista. Ambos convoyes circulaban en la misma vía y en dirección sur cuando sobrevino el impacto por detrás, provocando que el tren de Renfe colisionara contra la parte posterior del Iryo y generara el descarrilamiento de las cabezas tractoras y de varios vagones, precipitando algunos de ellos por un terraplén fuera de la plataforma.
De acuerdo con las explicaciones ofrecidas por el ministro de Transportes, Óscar Puente, la cadena de eventos fatales se detonó a las 08:30 horas, cuando el sistema de señalización automática LZB —encargado de vigilar electrónicamente la distancia entre trenes y accionar frenos de emergencia ante riesgos— sufrió una caída generalizada provocada por un fallo de comunicación en los ordenadores del tramo de aproximadamente sesenta kilómetros. Debido a esta incidencia técnica, todos los trenes que circulaban por el corredor fueron detenidos por motivos de seguridad.
Sin embargo, a las 08:36 horas, el centro de control de Adif ubicado en Atocha emitió una orden errónea e irregular autorizando al tren de Renfe a reanudar la marcha a velocidad normal, pese a que el convoy de Iryo continuaba inmovilizado más adelante y existía una señal restrictiva en rojo, contraviniendo los reglamentos de circulación que exigen avanzar bajo el protocolo de marcha a la vista a un máximo de 40 kilómetros por hora. Como resultado de esta falla en la coordinación operativa, el AVE impactó a gran velocidad al convoy privado que seguía detenido en las vías.
Ante la magnitud de la emergencia, las autoridades autonómicas y estatales activaron de inmediato los protocolos de protección civil, desplegando a efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), bomberos, ambulancias y tres helicópteros sanitarios para el rescate y la evacuación de los heridos hacia centros médicos de la región, mientras que la Comunidad de Madrid dispuso camas y activó hospitales públicos como La Paz, Getafe y el 12 de Octubre. Por su parte, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) y las operadoras habilitaron puntos de información y asistencia psicológica a familiares en las estaciones de Madrid-Atocha, Sevilla-Santa Justa y Córdoba-Julio Anguita, además de suspender de forma indefinida todo el corredor de alta velocidad hacia Andalucía.



