Brasilia, Brasil.- Tras una derrota electoral en la segunda vuelta frente a Luiz Inácio Lula da Silva y con múltiples investigaciones abiertas en su contra por parte de la justicia brasileña, el senador Flávio Bolsonaro abandonó el territorio nacional rumbo a Estados Unidos en una operación que encendió las alertas diplomáticas e involucró un recorrido internacional a través del Cono Sur, de acuerdo con reportes de la prensa local e internacional.
El contexto jurídico que precipitó la salida del legislador se originó cuando el magistrado del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, impuso medidas cautelares estrictas que incluyeron la prohibición de abandonar el país y la orden de entregar sus pasaportes ordinario y diplomático en un plazo determinado, un requerimiento que expiró sin que el político cumpliera con la entrega, lo que llevó a la Policía Federal a cancelar la validez de los documentos en sus sistemas internos.
De acuerdo con los datos recabados sobre la ruta de escape, el senador atravesó el Puente Internacional Tancredo Neves para cruzar desde Foz do Iguazú, en Brasil, hacia la localidad de Puerto Iguazú, en territorio argentino. Desde allí, abordó un vuelo privado con rumbo inicial hacia la ciudad de Guayaquil, en Ecuador, la cual sirvió como escala técnica antes de continuar su trayecto hacia el norte del continente, mientras circulaban versiones de que su salida pudo haber contado con un operativo de distracción o asistencia extranjera.
La huida ocurre en medio de un complejo escenario judicial para el clan Bolsonaro, ya que el senador enfrenta investigaciones por supuestos delitos de blanqueo de capitales vinculados a una empresa de apuestas deportivas, deducciones fraudulentas de pensiones para ancianos y la recepción de fondos millonarios otorgados por un banquero para financiar una producción cinematográfica sobre la vida de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. La situación legal del legislador se había tornado insostenible de cara al próximo vencimiento de su mandato en febrero, momento en el cual perdería el fuero especial que lo protege ante el Supremo Tribunal.
Ante este panorama, la administración estadounidense de Donald Trump manifestó públicamente su postura respecto al caso, con declaraciones del propio presidente norteamericano aprobando un eventual ingreso, mientras que funcionarios del Departamento de Estado confirmaron que se expedirán visados para el senador y su familia, un hecho que reaviva el debate político sobre el asilo y las repercusiones diplomáticas de la crisis institucional que enfrenta la derecha en Brasil.



