BELGRADO, Serbia. — En un giro político sin precedentes para los Balcanes, el movimiento social conocido como la Lista Estudiantil ganó las elecciones parlamentarias anticipadas en Serbia, lo que obligó al veterano líder Aleksandar Vucic a reconocer su derrota tras doce años de hegemonía. Los comicios cerraron con una afluencia a las urnas cercana al 70%, la cifra más alta registrada en el país desde la disolución de Yugoslavia en 1992.
De acuerdo con los datos preliminares y las proyecciones emitidas al cierre de la jornada, la coalición emergente liderada por jóvenes y académicos independientes se aseguró entre 135 y 140 escaños de los 250 que componen el Parlamento, superando con holgura la mayoría absoluta fijada en 126 diputados. Por su parte, el bloque oficialista Serbia Unida, encabezado por Vucic —quien había dimitido previamente de la presidencia para postularse como primer ministro—, quedó relegado a unos 105 asientos.
El detonante de este terremoto político se remonta a noviembre de 2024, cuando el colapso de la marquesina de una estación de tren en la ciudad de Novi Sad causó la muerte de 16 personas. Aquella tragedia desató una ola de indignación nacional y movilizaciones estudiantiles masivas que exigieron rendición de cuentas, al atribuir el siniestro a la corrupción sistémica y la negligencia en la gestión de obras públicas. Lo que comenzó como protestas universitarias se transformó de forma paulatina en un movimiento transversal que aglutinó a profesionales, activistas y ciudadanos hartos del desgaste institucional.
Durante la campaña, la Lista Estudiantil articuló un discurso centrado en la recuperación democrática, el Estado de derecho y la transparencia institucional, distanciándose de las estructuras partidistas tradicionales. La contundente victoria abre un nuevo escenario geopolítico y social en Serbia, un país candidato a la adhesión a la Unión Europea que ahora transita hacia una etapa de renovación institucional marcada por el protagonismo de las nuevas generaciones



