Montiel y la fiesta adelantada
La reciente fiesta mexicana organizada en la Ciudad de México por Ariadna Montiel Reyes, dirigente nacional de Morena, trascendió la simple conmemoración patria para convertirse en un mensaje político de alto voltaje hacia el proceso electoral en el estado de Chihuahua. En el centro de la escena, una fotografía muy difundida muestra a la líder partidista acompañada por catorce chihuahuenses, una estampa que columbra y confirma de manera abierta el respaldo político que le prodiga al alcalde con licencia de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar. Si se suma a la propia Montiel, la postal reúne a quince operadores y leales defensores del edil juarense.
Este cónclave festivo en la capital del país se alinea con la postura de un importante grupo de diputados locales y actores políticos de Chihuahua que han decidido manifestar su apoyo público a Pérez Cuéllar frente a la contienda por venir. Lejos de ser un encuentro casual, la reunión funciona bajo la lógica de la lectura política tradicional, donde por las vísperas se conocen los días. El evento proyecta la imagen de una celebración anticipada, una suerte de destape adelantado que posiciona con fuerza al aspirante juarense rumbo a la gubernatura chihuahuense, marcando líneas y tiempos dentro del partido oficial.
El peso de esta cumbre guinda no menor en el tablero regional. La presencia de Montiel como anfitriona y el bloque de chihuahuenses respaldando al alcalde con licencia dejan ver las preferencias cupulares que empiezan a perfilarse en el horizonte electoral. En los corrillos de la grilla local ya se comenta con insistencia la posibilidad de un escenario similar a lo ocurrido en otras entidades vecinas, sugiriendo que en Chihuahua podría consumarse lo que popularmente se vislumbra como un zacatecazo, término que evoca imposiciones o definiciones anticipadas desde las más altas esferas del poder nacional.
Mientras los aspirantes contrarios miden fuerzas y calculan sus tiempos, la fotografía de la Ciudad de México deja una lectura clara. La estructura y los liderazgos nacionales de Morena parecen tener definidas sus simpatías prioritarias, utilizando un festejo patrio como plataforma para enviar señales inequívocas sobre el futuro político de Chihuahua.
¿Un zacatecazo en Chihuahua?
La más reciente medición de la casa encuestadora Rubrum confirma lo que ya es una tendencia sostenida en el estado: Andrea Chávez mantiene una clara ventaja sobre el alcalde con licencia de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar. Los números colocan a la senadora con una diferencia de diecisiete puntos porcentuales por encima del edil juarense, consolidando un margen que ha definido gran parte de la contienda interna de Morena en los últimos meses.
Al revisar la serie histórica de los últimos veintidós meses, el dominio de Chávez ha sido la constante. En todo ese periodo, solamente se registró un mes en el que Pérez Cuéllar recortó distancia de manera drástica hasta llegar a un solo dígito. Ocurrió allá por febrero de 2025, justo cuando se encontraba en su punto más álgido el escándalo político y mediático desatado en torno a Andrea Chávez por el tema de las caravanas de la salud.
Pasado aquel temporal y tras los meses recientes donde la ventaja de la legisladora llegó a ampliarse hasta los treinta y cuatro puntos, el escenario volvió a estabilizarse. Tanto en los levantamientos de agosto como en el de septiembre, la diferencia regresó a su rango histórico de diecisiete puntos. Sin embargo, en la grilla interna del partido oficial se sabe que la matemática de las encuestas no siempre se traduce en una definición automática.
El reciente antecedente político de Zacatecas deja una lección muy clara para los aspirantes: ganar la encuesta no es suficiente para asegurar la candidatura cuando entran en juego los equilibrios de la cúpula nacional. Por ello, en el terreno chihuahuense habrá que esperar hasta los últimos días del mes para conocer de qué manera la dirigente nacional Ariadna Montiel y la coordinadora de elecciones Citlalli Hernández terminan por resolver el caso Chihuahua y palomear las siglas definitivas.
Huachicol: El mito de los capos presos
El reciente hallazgo de cincuenta y nueve millones de litros de huachicol en San José Iturbide, Guanajuato, representa el cargamento más importante en toda la historia de México, superando incluso a todo lo decomisado en conjunto hasta ahora. Este golpe colosal pulveriza el relato oficial. Durante años nos han vendido la idea de que los grandes líderes del huachicol ya están en la cárcel o neutralizados. La realidad que estalla en las carreteras y bodegas del país es diametralmente opuesta: el negocio sigue operando a gran escala, con una logística intocable que mueve fortunas incomparables y demuestra que los verdaderos dueños del monopolio del combustible robado siguen libres y operando desde las sombras.
Mientras las cifras de este decomiso histórico abren los ojos a cualquiera, la narrativa oficial insiste en fabricar culpables a la medida y lanzar cortinas de humo para desviar la atención. Presentar la supuesta detención de Ruffo como el gran trofeo del régimen no es más que un espectáculo distractores, un montaje para simular combate a la delincuencia mientras los verdaderos jerarcas siguen intactos. En ese mismo esquema, las detenciones de los hermanos Fernando y Manuel Farías Laguna apenas representan llegar a la mitad de la estructura, operadores de un nivel intermedio que sirven como sacrificio mediático para proteger a la cúpula real.
En este juego de espejos, se omite convenientemente el trasfondo político y los vínculos más oscuros. Nadie investiga a fondo las menciones que rondan el círculo cercano al expresidente Andrés Manuel López Obrador ni las sombras que dejó el asesinato de Sergio Carmona en una peluquería de San Pedro. Los nombres clave del poder real son borrados de las carpetas de investigación para proteger a los protectores. Se aferran a sostener la tesis absurda de que ya tienen a los capos tras las rejas, cuando cada nuevo cargamento millonario confirma que los verdaderos dueños del negocio siguen intocables, disfrutando de impunidad absoluta y moviendo los hilos desde las altas esferas de la política y las corporaciones.
La casta poderosa en el golf
La prueba más clara de que este sistema de protección opera al más alto nivel la dio el propio subcoordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Alfonso Ramírez Cuéllar. En declaraciones recientes en la radio, reconoció abiertamente la existencia de una casta poderosa que mueve los hilos del huachicol y admitió que es una prioridad combatir a este grupo. Sus palabras confirman desde adentro lo que muchos analistas señalan: existe un entramado de complicidades cupulares que va mucho más allá de los simples ladrones de ductos de carretera. Sin embargo, del dicho al hecho hay un abismo, porque mientras se habla de castas poderosas, los tentáculos del poder político y militar siguen blindando a los verdaderos beneficiarios del saqueo nacional con total impunidad.
Un ejemplo perfecto de este blindaje selectivo ocurre en las oficinas de la Fiscalía General de la República, bajo el mando de Ernestina Godoy. La institución se escuda en pretextos burocráticos y asegura que no ha podido citar a declarar al exsecretario de Marina, Rafael Ojeda, bajo el ridículo argumento de que no lo encuentran por ningún lado. La coartada de la FGR se cae a pedazos frente a la realidad de la vida social de la élite mexicana. A Rafael Ojeda no hay que buscarlo en expedientes secretos ni en operativos complejos; se le encuentra muy cómodo jugando golf cada fin de semana en el exclusivo Jockey Club de la Ciudad de México.
Ese club no es un sitio cualquiera: su membresía exclusiva lo convierte en un espacio reservado exclusivamente para millonarios en dólares. Resulta fascinante y cínico que las autoridades encargadas de procurar justicia no sepan localizar a un exfuncionario de primer nivel al que cualquier cadi ve pasar con bastones de golf en mano en uno de los lugares más ostentosos de la capital. La justicia mexicana padece de una amnesia selectiva muy conveniente, donde las grandes fortunas y los exfuncionarios protegidos disfrutan de los fines de semana en campos privados mientras los chivos expiatorios y operadores medianos llenan las cárceles para mantener viva la farsa oficial.
¿De verdad pretenden hacernos creer que cortinas de humo como la de Ruffo y capturas de mandos medios como los Farías Laguna resuelven el problema, cuando las pistas conducen directamente a las altas esferas del poder y a campos de golf exclusivos?



