Zacatecas la anomalía a cargo de Monreal
El tablero de Morena se mueve al ritmo de los intereses, las palomas mensajeras y el sudor de los aspirantes. Los nuevos nombramientos no son simples trámites. Son la prueba exacta de cómo se reparten el pastel, se pagan favores y se acomodan los grupos en el poder. Entre el pragmatismo, la bendición tabasqueña y la maña legislativa, las piezas se mueven bajo una regla clara: el cariño político cuenta, pero las encuestas mandan. Salvo por una escandalosa excepción en el feudo de los Monreal que rompió todas las reglas del juego.
Quintana Roo: el triunfo del dinero y la estructura
En el caribe mexicano, la moneda de cambio se llama control y trabajo diario. El destape de Eugenio «Gino» Segura Vázquez para encabezar a Morena en Quintana Roo no fue un golpe de suerte. Fue una decisión basada en números reales.
Aunque los corrillos políticos decían que la pelea interna con Rafael Marín Mollinedo estaba en un empate técnico —con todo el peso y la cercanía que Marín Mollinedo tiene con el grupo de Tabasco—, la dirigencia nacional eligió a la opción con más fuerza electoral.
Gino Segura llegó a la cima respaldado por una buena administración en la Secretaría de Finanzas y un equipo bien armado que dejó contentos a los empresarios y tranquilos a los líderes locales.
Marín Mollinedo cargaba con la fama de ser muy cercano al obradorismo histórico, pero Gino representaba el cambio generacional: mejores números en las encuestas, menos rechazo de la gente y la capacidad de ganar votos en todos los municipios. Al final, el Grupo Tabasco tuvo que ceder ante un perfil que demostró que el cariño ideológico importa, pero la estructura que junta votos decide.
Baja California: el pragmatismo sin rodeos
En la esquina noroeste del país, la historia fue muy distinta porque no había margen de error. En Baja California se impuso la realidad electoral y se eligió a la senadora con licencia Julieta Ramírez.
Aquí no se podían inventar experimentos raros ni buscar equilibrios entre grupos débiles. El partido necesitaba cuidar un territorio clave y la respuesta lógica fue mandar al perfil con más fuerza real en las calles.
Julieta Ramírez viene de la lucha callejera y del activismo diario, lo que le permite conectar rápido con la gente de la frontera. Sin las cargas del pasado ni las deudas políticas con los jefes de siempre, su llegada dio tranquilidad a la cúpula nacional. En Baja California entendieron a tiempo que los gustos personales debían hacerse a un lado ante la urgencia de ganar cueste lo que cueste frente a una oposición enojada.
Zacatecas y los caprichos del clan
Si en el sureste y en la frontera mandaron los números y la lógica de ganar, en Zacatecas la única regla que valió fue la del colmillo largo de Ricardo Monreal Ávila. Este estado se convirtió en una anomalía total dentro de los criterios que se han seguido para la elección de los diez precandidatos destapados de Morena hasta hoy, faltando todavía siete para los próximos días. Mientras en el resto del país se buscaba al mejor posicionado, aquí mandó el poder de grupo.
Todo el proceso local funcionó como una cirugía hecha a la medida para quitar del camino al enemigo más molesto. El diputado y ex alcalde de la capital, Ulises Mejía, se perfilaba con claridad como el político más fuerte, el que tenía más apoyo de la gente y el mayor dolor de cabeza para los jefes estatales.
Pero contra los números y el apoyo de la base, el optimismo no pudo competir con la maquinaria de operación política de Ricardo Monreal. El líder zacatecano demostró que en su tierra se juega como él quiere o de plano no se juega.
En una jugada rápida, el grupo de poder logró borrar de la lista al puntero incómodo para dejarle el camino libre a su ex cuñada, a la madre de sus sobrinos Verónica Díaz. El destape de Díaz no responde a que la gente la pidiera a gritos ni a un gran cariño popular, sino a un pacto de familia. Esto demuestra que la lealtad de sangre y el control de las oficinas siguen pesando más que diez encuestas juntas, rompiendo por completo el molde del movimiento.
Vistos juntos, estos tres casos muestran cómo funciona hoy el lopezobradorismo sin López Obrador en las boletas: una mezcla de órdenes desde el centro, jefes regionales que no quieren soltar el poder y encuestas que se doblan según sople el viento. Quedó claro que el movimiento ya no vive solo de ideas puras, sino del frío y calculado deseo de conservar el poder, aunque en lugares como Zacatecas se atropellen las reglas del juego.
¿Es ilegal la visita de Sheinbaum?
La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum programada para este sábado 19 de septiembre de 2026 en Ciudad Juárez, destinada a encabezar un acto público con motivo de su segundo informe de gobierno, reactiva la discusión jurídica sobre los alcances del artículo 134 constitucional y los límites de la comunicación oficial.
Mientras el texto de la ley federal acota la propaganda institucional a una ventana estricta de siete días antes y cinco días después del informe principal rendido el 1 de septiembre, la práctica política del Ejecutivo federal opta por mantener recorridos informativos en las entidades federativas. Esta estrategia genera un choque interpretativo entre la norma electoral y la dinámica de rendición de cuentas territorial.
Los partidos de oposición y diversos analistas jurídicos sostienen que realizar eventos masivos fuera del plazo legal vulnera el principio de equidad y desatiende el espíritu restrictivo del 134 constitucional, el cual busca evitar la promoción personalizada indebida de los gobernantes mediante el uso de recursos públicos. Bajo esta perspectiva estricta, cualquier despliegue propagandístico posterior al seis de septiembre se sitúa en un terreno de inconstitucionalidad operativa.
En contraparte, el bloque gubernamental y los criterios históricos sustentados por los tribunales electorales defienden la continuidad de las giras bajo el argumento de que el ejercicio de gobierno, las asambleas informativas y el diálogo directo con la ciudadanía no constituyen propaganda comercial ni electoral en sentido estricto, sino parte de las obligaciones cotidianas de administración y comunicación social del titular del poder público.
El evento en la Plaza de la Mexicanidad pondrá a prueba nuevamente el criterio de las autoridades electorales frente a actos masivos que combinan la rendición de cuentas regional con la presencia política del Estado, evidenciando la tensión permanente entre los candados legales diseñados para proteger los procesos democráticos y el activismo institucional de las administraciones en turno…por cierto, candados impulsados por Andrés Manuel López Obrador, en su época de opositor.



