El Senado la cantera de candidatos
La lógica sucesoria de Morena confirma que la Cámara alta funciona como el semillero natural por excelencia para las gubernaturas estatales, una ruta de despegue institucional que contrasta con la dinámica de entidades como Chihuahua, donde los relevos suelen cocinarse bajo otros equilibrios regionales. De los perfiles definidos en esta clausura de nombramientos, seis provienen directamente de pedir licencia en el Senado de la República, ratificando que el escaño legislativo es el trampolín predilecto de la nomenklatura guinda.
Las encuestan van ganando
En Aguascalientes la apuesta recayó en Nora Ruvalcaba Gámez, senadora con licencia y la puntera indiscutible en un territorio donde la marca del blanquiazul mantiene un blindaje histórico complejo. A pesar de remar contracorriente en un bastión tradicionalmente panista, el pragmatismo interno impuso a la figura con mayor arraigo.
Panorama distinto se vive en Campeche, donde se optó por Pablo Gutiérrez Lazarus, exalcalde de Carmen (Ciudad del Carmen), decidiendo por el morenista más competitivo para hacer frente al precandidato mejor posicionado de Movimiento Ciudadano, Eliseo Fernández. En Colima, con 731,391 habitantes, Rosa María «Rosi» Bayardo Cabrera emergió como una de las excepciones al no provenir del Senado —siendo exalcaldesa de Manzanillo y exsecretaria de Desarrollo Económico estatal—, validando su rentabilidad directa en las encuestas locales.
Por su parte, Michoacán operó bajo un libreto previsible con Carlos Torres Piña, exsecretario de Gobierno y exfiscal general del Estado con licencia, un alfil íntimamente ligado a la estructura del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, asegurando la continuidad del grupo en el poder local sin mayores sobresaltos más allá del desgaste administrativo.
Caprichos, herencias y anomalías
Los dolores de cabeza para la dirigencia nacional se concentraron en las aduanas más reñidas. En Guerrero la correlación de fuerzas locales sacudió el tablero: el cacicazgo de Félix Salgado Macedonio le ganó la partida a la propia presidenta Claudia Sheinbaum. Mientras el centro apostaba por su cercana colaboradora Esthela Damián Peralta —quien quedó sembrada contra todo pronóstico—, las inercias del estado, donde la intención del voto favorece holgadamente al movimiento, terminaron por inclinar la balanza hacia la senadora con licencia Beatriz Mojica Morga tras un empate técnico, no hubiera sido costoso en términos electorales, cumplir los deseos presidenciales, a menos que bajo la mesa Salgado Macedonio haya sido amenazante.
En Querétaro se acudió a un perfil externo a la grilla partidista tradicional como Santiago Nieto Castillo, extitular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y del IMPI; un escenario donde el expolicía anticorrupción corre como segundo en las apuestas y cuyo eventual triunfo representaría una sorpresa mayúscula frente al oficialismo local.
En Quintana Roo la plaza quedó nuevamente bajo la órbita de los intereses de Emilio “El Niño Verde» González, quien vive y tiene el grueso de sus intereses en la entidad, operando a través de las siglas de Morena respaldo y logró que senador con licencia Eugenio «Gino» Segura, se quedaron la candidatura ganando a un gran amigo de Andrés Manuel López Obrador, Rafael Marín Mollinedo
En Sinaloa la candidatura quedó en manos de la senadora con licencia Imelda Castro Castro, quien en las mediciones demoscópicas perfilaba como la más competitiva. Asimismo, la senadora con licencia Julieta Ramírez Padilla fue la escogida para Baja California por dominar las preferencias, destacando por ser la figura más jóvenes del bloque, una distinción generacional que podría arrebata la chihuahuense Andrea Chávez, quien apenas cuenta con 29 años de edad.
El caso Zacatecas, asunto familiar
La gran anomalía del proceso se gestó en Zacatecas. Si bien el discurso oficial presume que las encuestas son el método infalible e incuestionable de selección, en este territorio se ignoró flagrantemente la puntería numérica: el perdedor de las encuestas, Ulises Mejía, aventajaba por dos dígitos a la nominada final.
La candidatura terminó en manos de la senadora con licencia Verónica Díaz Robles, quien además de mantener una trayectoria legislativa destaca por ser ex cuñada de Ricardo Monreal y del actual mandatario estatal. Quedó plenamente demostrado que, ante los enroques familiares y los pactos de clan, los reactivos demoscópicos pasan a segundo plano.
Con un saldo de seis senadores con licencia colocados en la rampa de salida, el filtro de las encuestas se cumplió a medias, dejando a Zacatecas como la gran excepción y a Guerrero como el recordatorio de que el centro, muchas veces, solo recorta las listas que los poderes regionales ya han dictado.
La candidatura de Chihuahua
La definición de las candidaturas de Morena deja un mensaje inquietante para Chihuahua. Aunque Andrea Chávez se mantenga como la figura mejor posicionada en las mediciones estatales, el caso de Zacatecas demostró que la demoscopia oficialista puede quedar subordinada a los acuerdos de clan. En este escenario de geometría política, el situación política del actual alcalde fronterizo Cruz Pérez Cuéllar sufre una merma, Ricardo Monreal esta suficientemente pagado con Zacatecas; la continuidad familiar se impuso con la ex cuñada de los Monreal, en el tablero chihuahuense la única carta fuerte que le queda al edil es su cercanía y madrinazgo con Ariadna Montiel.
Los destinos de Chihuahua y Nuevo León se encuentran estrechamente entrelazados en esta partida nacional. Si la nominación en tierras regias recae en Tatiana Clouthier, la posición de Andrea Chávez correría el riesgo de sufrir el mismo destino que el de Ulises Mejía, quedando relegada a pesar de su competitividad en las encuestas. En cambio, si el seleccionado resulta ser Waldo Fernández bajo el argumento de su competitividad territorial, se abriría una ventana para que Ariadna Montiel cumpla el compromiso político pactado en febrero pasado con Cruz Pérez Cuéllar.
El alcaldejuarense con licencia se ha vendido ante la estructura central como un gran operador de territorio capaz de movilizar masas a voluntad. Sin embargo, la realidad de las urnas suele ser distinta a la de los templetes: el acarreo masivo no se traduce de manera automática en votos reales ni en lealtades firmes el día de la jornada electoral. Si la dirigencia nacional decide aplicar el mismo criterio pragmático que utilizó en otros estados donde los liderazgos locales pesan más que las cifras frías, la disputa por la gubernatura chihuahuense se convertirá en una prueba de fuego donde los padrinos de Ciudad de México valdrán mucho más que la popularidad construida regionalmente
El Verde no logra salir de su círculo
El Partido Verde enfrenta un problema que ya no parece circunstancial: su capacidad para convocar mujeres en Ciudad Juárez no termina de crecer.
El más reciente episodio involucra al diputado Octavio Borunda y a Alejandro Pérez Escalante, dirigente municipal del PVEM. Un evento organizado por la Secretaría Estatal de la Mujer, encabezada por Natalia Félix, pintaba para ser una demostración de fuerza. El espacio tenía capacidad para 110 personas, pero, de acuerdo con el reporte del encuentro, apenas acudieron alrededor de 35.
El dato se vuelve todavía más incómodo porque, según esa misma versión, más de 25 asistentes pertenecían al equipo del propio dirigente municipal. Es decir, el problema no sería únicamente la poca asistencia, sino la dificultad para atraer personas nuevas.
Y eso empieza a convertirse en una señal política.
El Verde ya suma varios eventos dirigidos a las mujeres juarenses con el propósito de posicionarse en ese sector rumbo a 2027. Sin embargo, la impresión que dejan es que siguen apareciendo los mismos grupos, los mismos operadores y prácticamente los mismos rostros.
La pregunta resulta inevitable: ¿dónde está el crecimiento?
El contraste con Fernanda Ávalos Medina también pesa. La regidora encabezó anteriormente los trabajos del partido en Juárez y posteriormente fue designada secretaria estatal de la Mujer. Su salida dejó un espacio que, hasta ahora, la dirigencia no parece haber podido llenar con una estructura femenina de la misma capacidad.
No se trata de minimizar un evento por la cantidad de sillas ocupadas. En política, una reunión puede salir mal. Lo preocupante es cuando los resultados comienzan a repetirse.
Borunda y Pérez Escalante necesitan revisar qué está ocurriendo con su estrategia de acercamiento a las mujeres. Porque movilizar a la estructura propia puede servir para mantener presencia, pero difícilmente demuestra crecimiento electoral.
El 2027 está cada vez más cerca y el voto femenino será determinante para cualquier partido que aspire a crecer. El Verde todavía tiene tiempo, pero ya no demasiado para experimentar.
Si después de varios intentos continúa convocando prácticamente a la misma gente, el problema quizá no sea la falta de interés de las mujeres de Juárez, sino la falta de liderazgo para llegar a ellas.
En política, una sala semivacía puede ser un accidente. Varias, ya son una advertencia.



