En 1998, cuando Andrés Manuel López Obrador presidía el PRD a nivel nacional, tomó una decisión personal que marcaría el rumbo político de Rubén Rocha Moya. Lo invitó a ser candidato a gobernador de Sinaloa por la alianza PRD-PT-PVEM. Aunque Rocha terminó en tercer lugar, aquel apoyo forjó una relación que perduró casi 28 años, pasando de la militancia perredista a la fundación de Morena y al ejercicio del poder.
Rocha Moya, entonces exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, reconoció en varias ocasiones el origen de ese vínculo. “Mantengo una amistad con él desde 1998”, dijo en noviembre de 2025. “Cuando yo fui candidato a gobernador en el 98 por el PRD, él era el presidente nacional del PRD. Y vino aquí a Sinaloa y me acompañó mucho, ahí anduvo conmigo en los pueblos e hicimos amistad”.
Encuentros que consolidaron la lealtad
Tras años de distancia relativa, la relación se reactivó con fuerza en 2017-2018. Rocha se convirtió en coordinador estatal de Morena en Sinaloa y fue elegido senador en 2018 por la coalición Juntos Haremos Historia. López Obrador lo impulsó directamente. Ya como presidente, AMLO volvió a intervenir en 2021 para postularlo a gobernador, pese a que las encuestas internas favorecían en un principio a otros aspirantes como Luis Guillermo Benítez.
Rocha admitió públicamente que su candidatura fue una decisión presidencial. En eventos posteriores, relató cómo AMLO revisó las encuestas y optó por él: “¿Quién dice que no es Rocha el que debe de ser candidato?”.
Durante su gobierno, Rocha Moya se consolidó como uno de los aliados más fieles de López Obrador en el noroeste del país. Como senador impulsó reformas educativas y programas sociales clave del gobierno federal. Como gobernador mantuvo una línea de total alineación con la Cuarta Transformación.
“Toda la confianza al maestro Rocha”
La expresión más clara de esa confianza mutua llegó en momentos de presión. En agosto de 2024, tras las declaraciones de Ismael “El Mayo” Zambada, López Obrador defendió públicamente a su aliado durante una gira en Sinaloa: “Nosotros le tenemos toda la confianza al maestro Rocha, toda la confianza al gobernador Rubén Rocha Moya de Sinaloa”. Agregó que lo felicitaba “porque da la cara”.
En otra ocasión, AMLO afirmó: “Defendemos al maestro Rocha Moya”. Rocha, por su parte, respondía con lealtad absoluta. En entrevistas y eventos repetía frases como “ya son muchos años de amistad y con el compromiso de luchar en beneficio del pueblo”, dirigiéndose a López Obrador como “amigo Andrés Manuel”.
Esta relación no fue solo política, sino que adquirió tintes de hermandad. AMLO lo llamaba “maestro Rocha” y lo consideraba un compañero de armas desde los tiempos difíciles de la izquierda. Rocha, a su vez, se declaraba incondicional: “Si lo dijo el presidente, estoy de acuerdo con él”.
Hasta antes de las graves acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos en 2026, que llevaron a Rocha a solicitar licencia como gobernador, pocos dudaban de la solidez de ese lazo. Fue una de las alianzas más largas y consistentes dentro de Morena, construida sobre encuentros en pueblos de Sinaloa, campañas compartidas, cargos clave y declaraciones repetidas de confianza plena.
Aquella invitación de 1998 terminó convirtiendo a Rubén Rocha Moya en uno de los hombres más cercanos a López Obrador en el Pacífico mexicano. Una amistad que, para bien o para mal, definió trayectorias y marcó un capítulo importante de la historia reciente de Sinaloa y de la Cuarta Transformación; hoy es un escollo para Claudia Sheinbaum.



