Ciudad de México.- La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) escaló su conflicto con el gobierno federal al advertir un boicot al Mundial de Fútbol 2026, coorganizado por México, Estados Unidos y Canadá, si no se atienden sus demandas laborales y educativas. En un plantón frente a la Cámara de Diputados, los maestros disidentes gritaron consignas como “Si no hay solución, no rodará tu balón”, dirigidas directamente a la presidenta Claudia Sheinbaum, en medio de un paro de 48 horas que paralizó el centro de la capital el 13 de noviembre.
El anuncio surgió tras una jornada de protestas intensas en el Zócalo capitalino, donde cientos de docentes intentaron derribar las vallas metálicas instaladas para contener las manifestaciones. La CNTE, que representa a miles de profesores de varios estados, instaló el campamento temporal para presionar por la reinstalación de una mesa central de negociación con la Comisión Nacional de Unidad Nacional (CNUN), disuelta en el sexenio anterior. “Exigimos diálogo directo con la presidenta, no promesas vacías”, declaró un líder sindical durante la asamblea, según reportes de testigos en el lugar.
Las demandas del pliego petitorio son claras y acumuladas: incrementos salariales inmediatos para compensar la inflación, derogación de la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) por considerarla regresiva, cancelación de la reforma educativa impulsada en 2019 y mejoras en las condiciones de escuelas rurales, donde la falta de infraestructura agrava la deserción estudiantil. Estos puntos reviven tensiones históricas de la CNTE, que desde 2013 ha protagonizado bloqueos y marchas contra políticas que percibe como ataques a la educación pública.
Sheinbaum respondió con sorpresa al paro, afirmando en conferencia que existen mesas de diálogo abiertas y que las manifestaciones no son necesarias. Sobre la Ley del ISSSTE, reconoció la falta de recursos para su derogación inmediata, pero prometió analizar alternativas viables. En cuanto a la reforma educativa, propuso un enfoque gradual, discutiéndola escuela por escuela sin imposiciones, para evitar disrupciones. El 28 de octubre, la mandataria descartó cualquier riesgo real para el evento deportivo, subrayando la continuidad en las negociaciones pese al descontento magisterial.
El Mundial 2026, con su inauguración prevista para el 11 de junio en el Estadio Azteca de la Ciudad de México, representa una inversión millonaria y un escaparate internacional para el país. Un boicot por parte de la CNTE podría implicar bloqueos viales, interrupciones en estadios y campañas de descrédito, complicando la logística en un momento de recuperación económica postpandemia. Analistas advierten que esta escalada podría polarizar al magisterio y afectar la imagen del gobierno, que apenas lleva meses en funciones.
La CNTE no es nueva en tácticas de presión: en 2016, sus protestas en Oaxaca y Chiapas generaron enfrentamientos violentos y decenas de muertos. Hoy, con el torneo a menos de siete meses, el ultimátum añade incertidumbre. Fuentes gubernamentales indican que se prepara una nueva ronda de pláticas para la próxima semana, pero los docentes exigen resultados concretos antes de disolver el plantón. Mientras tanto, el gremio educativo se moviliza en redes y calles, recordando que la educación no espera por eventos deportivos.



