Ciudad de México. Un juez británico rechazó evidencia recolectada mediante espionaje en un litigio por fraude multimillonario impulsado por el empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego contra Astor Asset Management, al considerar que la operación encubierta ofende la justicia y socava la igualdad procesal. El caso, que involucra presuntas estafas en préstamos de acciones, se tramita en un tribunal de Londres y ha expuesto tensiones éticas en la obtención de pruebas.
El magistrado Stephen Houseman dictaminó que, aunque las acusaciones de Salinas parecen sólidas, el origen ilícito de la información impide su uso para resolver el conflicto sin juicio formal. «Dicho sin rodeos, esto es algo que no debería ocurrir y no puede ser consentido por el tribunal. Es engañar al sistema con vistas a socavar la igualdad de condiciones que el tribunal se esfuerza por mantener entre las partes enfrentadas. Ofende a la justicia», afirmó el juez en su sentencia. Houseman responsabilizó directamente a los demandantes por su complicidad en la conducta poco ética, al no rechazar el material obtenido de forma indebida y tratar de emplearlo en la demanda.
Detalles de la operación encubierta
La maniobra fue ejecutada por Black Cube, firma de inteligencia corporativa contratada por una empresa ligada a Salinas, según un acuerdo de retención firmado por un ejecutivo de Grupo Elektra y el cofundador de la agencia, Avi Yanus. El agente encubierto se hizo pasar por un contacto profesional para engañar a un abogado recién ascendido de la contraparte, un socio no identificado en la resolución judicial. Durante una cena regada con alcohol —en la que el letrado, que rara vez bebía, actuó con afán de impresionar—, el jurista divulgó datos confidenciales protegidos por el secreto profesional, todo mientras era grabado sin su conocimiento.
El litigio surge de un supuesto fraude orquestado por Vladimir Sklarov y sus asociados, quienes usaron alias y fingieron vínculos con la histórica familia Astor para ganar credibilidad en un esquema de préstamo de acciones. Salinas alega que esto le dejó acciones de su conglomerado minorista y bancario fuera de su control, en manos de un estafador en serie. Tras solicitar la suspensión de operaciones bursátiles, el magnate recurrió a Black Cube para obtener pruebas que aceleraran el caso.
La firma israelí defendió sus métodos como legales, citando precedentes judiciales donde se aceptaron evidencias similares, aunque admitió que el debate radica en la ética de apuntar directamente al equipo legal contrario. Los abogados de Salinas reconocieron la falta de ética, pero argumentaron que el empresario no es responsable de cómo se obtuvo la información. El juez desestimó la solicitud de juicio sumario y aplazó decisiones sobre embargos a una audiencia futura; ambas partes pueden apelar. Este revés complica la estrategia de Salinas en un contexto de disputas fiscales y bursátiles en México.



