Ciudad de México.- El escándalo político en Baja California tomó un nuevo e inesperado giro internacional. Nuevas grabaciones telefónicas reveladas por el periodista Héctor de Mauleón muestran que la gobernadora Marina del Pilar Ávila aceptó y coordinó la logística para sostener una reunión secreta en Panamá con supuestos intermediarios del Buró Federal de Investigaciones y del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.
De acuerdo con el material sonoro expuesto, la propuesta de trasladar el encuentro a Centroamérica provino de las propias agencias norteamericanas. En los diálogos se escucha a un interlocutor explicarle a la mandataria que la primera cita ya estaba autorizada para finales de agosto y que se determinó realizarla en Panamá por considerarlo un sitio estratégico y un territorio neutral. El argumento principal era evitar que el encuentro ocurriera en suelo mexicano o estadounidense para impedir filtraciones a los medios de comunicación o riesgos logísticos.
Con esta última entrega ya suman cuatro los audios que se han hecho públicos sobre el caso. Las grabaciones previas habían exhibido momentos donde la gobernadora se mostraba alarmada ante la posibilidad de enfrentar un proceso de extradición y manifestaba su disposición a compartir datos recopilados en las mesas de seguridad del estado a cambio de frenar posibles cargos penales y solucionar el retiro de su visa de no inmigrante.
La nueva evidencia detalla que el propósito de la cita en Panamá era confrontar la información ofrecida por Ávila con los reportes de inteligencia que ya poseen las autoridades estadounidenses. A pesar de que en las conversaciones la gobernadora pide que los acuerdos se canalicen primero a través de su abogado penalista en Miami, hasta el momento las agencias de Estados Unidos no han confirmado de manera oficial la validez de dicho encuentro en el extranjero.



