Toluca, EDOMEX.- Este fin de semana, un avión de transporte militar de la Fuerza Aérea de Estados Unidos aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Toluca, Estado de México, generando especulaciones en redes sociales y medios.De acuerdo con datos de Flightradar24, la aeronave identificada como RCH149 —un Lockheed Martin C-130J-30 Super Hercules— despegó el sábado alrededor del mediodía desde la Base Aérea Dyess, en Abilene, Texas, y llegó sin escalas a Toluca cerca de las 14:40 horas.
El C-130J Super Hercules es una aeronave versátil utilizada por el ejército estadounidense para misiones de transporte de carga y personal, evacuaciones médicas, apoyo en extinción de incendios y entrega de ayuda humanitaria. Su capacidad incluye hasta 92 pasajeros, 74 camillas o una carga máxima aproximada de 21,770 kilogramos.Hasta el momento, ni el gobierno mexicano ni las autoridades estadounidenses han proporcionado una explicación oficial sobre el propósito del vuelo. El aterrizaje no aparece en los registros públicos del aeropuerto, pero fue captado por observadores locales y difundido en plataformas digitales.
El hecho ocurre en un contexto de alta tensión bilateral: días antes, el 16 de enero, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) emitió alertas a aerolíneas sobre posibles «actividades militares» e interferencias en sistemas de navegación (GNSS) en espacios aéreos de México, Centroamérica y partes de Sudamérica, incluyendo zonas del Pacífico oriental. Estas advertencias, vigentes por 60 días, se interpretan como precauciones ante operaciones potenciales en la región.
La presidenta Claudia Sheinbaum negó este domingo cualquier operación militar estadounidense en territorio nacional. “En territorio nacional, nada”, afirmó durante un acto en Guanajuato, descartando maniobras o sobrevuelos no autorizados y enfatizando que no hay registro de actividades fuera de lo ordinario.
Las declaraciones se enmarcan en la presión del presidente Donald Trump, quien ha insistido en que los cárteles “controlan México” y anunció recientemente el inicio de ataques terrestres contra ellos, tras operaciones previas en Venezuela. México ha rechazado propuestas de intervención directa, limitando la cooperación a inteligencia y apoyo técnico sin presencia operativa extranjera.
El episodio del C-130J reaviva el debate sobre soberanía y cooperación en seguridad, sin evidencia hasta ahora de que represente una acción militar encubierta. Las autoridades mantienen silencio sobre la misión específica del vuelo.
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