La fama del apodo otorga verosimilitud
La fama de “El Loco” que José Luis Chávez Viguera arrastra desde sus años como académico en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez le otorga una peligrosa verosimilitud a las columnas que lo señalan como autor intelectual del mural satírico y las pintas contra Cruz Pérez Cuéllar. Ese apodo, asociado a su perfil de activista confrontador y excéntrico durante décadas de docencia en Ciencias Sociales y Artes Visuales, funciona como un atajo narrativo eficaz: quien ya es percibido como impredecible parece perfectamente capaz de orquestar una campaña clandestina de arte callejero. La columna de “La Fuente” en La Opción y El Bordo explota precisamente esa imagen preexistente para hacer que la acusación suene creíble sin necesidad de presentar pruebas concretas.
La verosimilitud no equivale a certeza
Sin embargo, esa verosimilitud no equivale en absoluto a certeza. Hasta el momento, ninguna fuente independiente, ninguna evidencia documental, chat filtrado ni declaración de los artistas involucrados ha vinculado directamente a Chávez Viguera con las acciones. La única publicación que lo acusa de forma tajante es esa columna anónima que recurre a la fórmula clásica de “fuentes fidedignas” sin identificarlas. La mención errónea a la UACH en lugar de la UACJ, donde realmente desarrolló su carrera docente y se jubiló, refuerza la impresión de que el texto mezcla datos reales con imprecisiones intencionadas para fortalecer el ataque.
El estilo sugiere columnas pagadas
Lo que más sugiere que se trata de columnas pagadas es el timing preciso y el estilo. La nota aparece justo cuando la fractura interna de Morena en Juárez se profundiza, en plena precampaña rumbo a la gubernatura de 2027, donde Cruz Pérez Cuéllar figura como uno de los aspirantes fuertes. Columnas firmadas con seudónimos vagos y publicadas en medios locales de bajo perfil son el vehículo habitual de la guerra sucia: alguien con recursos paga por colocar el golpe bajo sin asumir responsabilidad directa. Atribuir todo al “Loco” y mencionar incluso a la actriz Perla de la Rosa parece diseñado para desacreditar no solo al padre, sino también a la senadora Andrea Chávez.
La guerra sucia en Morena está desatada
Esta operación no es un hecho aislado; constituye la muestra más clara de que la guerra sucia dentro de Morena ya está completamente desatada. En vez de discutir proyectos, ideas o diferencias programáticas, se recurre al descrédito personal, al señalamiento familiar y a la filtración selectiva. Atacar al padre de una senadora con un apodo burlón y acusaciones sin sustento no es ejercicio periodístico, sino táctica de desgaste político. Cuando el partido que llegó prometiendo ética y transformación tolera o impulsa estas prácticas, queda al descubierto la podredumbre interna que tanto criticaba en sus rivales.
Existe un movimiento legítimo de fundadores
Mientras las columnas intentan culpar a “El Loco”, la realidad en las bardas de Ciudad Juárez cuenta una historia distinta y más legítima. Existe un movimiento real y declarado de fundadores de Morena, encabezado por el caricaturista y militante Félix Lazos Ibarra, que ha asumido públicamente la acción de pintar, en alto contraste, la figura de una rata erguida sobre sus patas traseras sobre cada barda que promociona la frase #EsCruz. Ellos lo hacen como protesta ideológica contra lo que consideran una desviación de los principios originales del partido y la aspiración reeleccionista del alcalde.
El movimiento de fundadores es independiente
Este movimiento de fundadores opera de manera independiente al mural grande realizado por artistas urbanos como Mick Martínez y Chuchito Psy. Lazos Ibarra ha aclarado explícitamente que el mural satírico con rasgos de cerdo y ratón es “una feliz coincidencia” y no forma parte de su iniciativa. La distinción es importante: mientras las columnas buscan centralizar todo en una figura controvertida como Chávez Viguera, los fundadores inconformes actúan a cara descubierta porque su inconformidad es política y colectiva, no un complot personal orquestado desde las sombras.
La estrategia distrae del malestar real
Al final, la estrategia de sembrar sospechas sobre “El Loco” solo logra dos efectos contraproducentes. Por un lado, distrae la atención del malestar genuino que existe entre la militancia fundadora de Morena en Juárez. Por otro, confirma que el partido ha entrado en una fase abierta de canibalismo político. Si Morena, que se presentó como alternativa ética al viejo sistema, ahora financia o tolera columnas pagadas para linchar a sus propios cuadros, el mensaje resulta inequívoco: la revolución que tanto pregonan se está devorando a sí misma desde dentro.
Me gusta esto:
Me gusta Cargando...
Relacionado