La diputada más joven de Morena
La trayectoria de Citlalli Hernández arrancó en #YoSoy132 y como militante fundadora de Morena en Iztacalco. Con 25 años ya era la diputada local más joven en 2015. Su supuesto perfil feminista quedó desde entonces supeditado a la lealtad partidista: las colectivas feministas mexicanas la ven como el ejemplo clásico de cómo Morena captura el activismo juvenil para convertirlo en militancia incondicional, sin cuestionar jamás las estructuras patriarcales del partido.
Senadora y operadora de la 4T
Como senadora más joven de elección directa (2018-2024) y luego secretaria general de Morena, Hernández priorizó el “plan C” y la campaña de Sheinbaum sobre cualquier agenda feminista autónoma. Feministas críticas, como las que integran colectivas autónomas, la acusan de haber subordinado la lucha contra la violencia de género a la disciplina morenista, convirtiéndose en operadora electoral antes que en defensora real de las mujeres.
Primera Secretaria de las Mujeres
Su nombramiento en enero de 2025 como titular de la nueva Secretaría de las Mujeres fue vendido como hito histórico. Sin embargo, para el movimiento feminista independiente representa continuidad de cuadros leales: militancia por encima de expertise técnica. Colectivas denuncian que se trata de institucionalizar el feminismo morenista, diluyéndolo y alejándolo de las demandas radicales de las calles.
678 Centros LIBRE: ¿solución o parche?
Los 678 Centros LIBRE atendieron a medio millón de mujeres hasta marzo de 2026, pero feministas consultadas los califican de “parches asistencialistas” sin impacto estructural. No han reducido los feminicidios ni las desapariciones; solo expanden una red clientelar que, según analistas como Nora Arellano, sirve más para propaganda que para transformar la violencia de género.
Números vs. realidad
Distribuyó 25 millones de cartillas de derechos y presume miles de casos atendidos, pero las cifras de feminicidios y desapariciones siguen alarmantes. Colectivas feministas mexicanas la cuestionan duramente por su silencio ante casos específicos y por convertir los números en cortina de humo: “No porque llegó una mujer somos un país feminista”, gritan en las marchas, recordando que con Sheinbaum “no llegaron todas”.
Mujeres desaparecen, ella viajando
Registró al menos 41 viajes en los primeros meses, muchos territoriales e internacionales. Feministas como la exsenadora Indira Kempis los tildan de “clientelismo con fachada de género”: giras electorales disfrazadas de cercanía que no derivan en políticas públicas reales, mientras las desapariciones diarias siguen sin respuesta urgente desde la secretaría.
El machismo vive en Morena
Hernández ha admitido públicamente el machismo en Morena y criticado al Poder Judicial. Para las colectivas autónomas, esta confesión es tardía y performativa: el partido protegió a acusados como Félix Salgado Macedonio pese a sus voces internas. Su “honestidad” no compensa años de complicidad institucional ni la revictimización sistemática que sigue ocurriendo bajo un gobierno que se dice feminista.
Militancia sobre transformación
En resumen, la trayectoria de Citlalli Hernández encarna el ascenso de una militante convertida en secretaria de Estado. Sus resultados se limitan a infraestructura básica y visibilidad discursiva. Desde el feminismo mexicano crítico —colectivas, analistas y activistas de base— su gestión es vista como extensión leal de la 4T: más lealtad partidista que contrapeso transformador, más cartillas y viajes que políticas que realmente salven vidas. El simbolismo prevalece; la urgencia de las mujeres, no.



