WASHINGTON / CARACAS. — El presidente Donald Trump ha marcado una clara preferencia en la Venezuela pos-Maduro: Delcy Rodríguez, exvicepresidenta del derrocado Nicolás Maduro y actual presidenta interina, es “una persona formidable” con la que mantiene “una larga y productiva conversación” y cooperación fluida. En contraste, a la líder opositora María Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025 por su lucha por la democracia, el mandatario le cuestiona el respaldo interno necesario para gobernar.
El giro quedó evidente esta semana. El miércoles, Trump destacó en público su diálogo con Rodríguez, centrado en petróleo, minerales, comercio y seguridad nacional. La secretaria de prensa Karoline Leavitt subrayó que Rodríguez ha sido “extremadamente cooperativa”: ha liberado presos políticos (incluidos estadounidenses), abierto el sector petrolero a inversiones estadounidenses y cumplido exigencias de Washington. “Al presidente le gusta lo que ve y espera que continúe esa cooperación”, afirmó.
Al día siguiente, Trump almorzó con Machado en la Casa Blanca. En un gesto simbólico y controvertido, la opositora le entregó su medalla del Nobel de la Paz —otorgado en 2025 “por su incansable trabajo promoviendo derechos democráticos y una transición pacífica”— como reconocimiento al “compromiso único” de Trump con la libertad venezolana. El presidente lo celebró en redes como “un gesto maravilloso de respeto mutuo” por “el trabajo que he realizado”. El Comité Nobel recordó que la medalla “puede cambiar de propietario, pero no el título”.
Sin embargo, Leavitt aclaró que, “basado en las realidades sobre el terreno”, Trump considera que Machado carece del “respeto y apoyo” suficientes para liderar, priorizando la estabilidad inmediata.
Prioridad energética y cautela ante el caos
La estrategia de la administración Trump parece enfocarse primero en garantizar una fuente estable y aliada de petróleo venezolano, posponiendo una transición democrática plena. “También está comprometido con la esperanza de que algún día se celebren elecciones en Venezuela”, dijo Leavitt, sin ofrecer calendario concreto. Machado, por su parte, insistió en que “el momento es ahora”: en comunicados y entrevistas, reclamó avanzar rápido hacia la democracia y denunció abusos de derechos humanos bajo el régimen anterior y actual.
En Caracas, Rodríguez pronunció su primer discurso sobre el Estado de la Unión ante la Asamblea Nacional. Mantuvo críticas a Estados Unidos por “cruzar la línea roja” con la captura de Maduro el 3 de enero, pero en la práctica ha flexibilizado el acceso al crudo, prometido reformas para atraer inversión extranjera y avanzado en excarcelaciones. Analistas y funcionarios estadounidenses, incluido un informe de la CIA, argumentan que Rodríguez representa la opción más estable a corto plazo para evitar un vacío de poder similar al de Irak tras intervenciones pasadas, mientras Machado enfrentaría resistencia de militares y redes chavistas.
Trump ha repetido su interés en el petróleo —“lo reconstruiremos de forma muy rentable” y “vamos a sacar petróleo”—, desviando preguntas sobre elecciones con frases generales como “me encanta la democracia”. La decisión refleja un enfoque pragmático: estabilidad y acceso energético inmediato prevalecen sobre el respaldo pleno a la figura opositora más emblemática y reconocida internacionalmente.
(Con información de The New York Times, «Trump Chooses Venezuela’s Oil Over Democracy», publicado el 16 de enero de 2026. Autor principal: Jack Nicas, con aportes de Emiliano Rodríguez Mega y equipo en América Latina.)
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