Caracas, Venezuela. – El director de la CIA, John Ratcliffe, se reunió este jueves en Caracas con Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, en la visita de más alto rango de un funcionario estadounidense desde la captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales de Estados Unidos hace menos de dos semanas.
La cita, que duró alrededor de dos horas, refuerza la estrategia del gobierno de Donald Trump de respaldar a Rodríguez como garante de estabilidad a corto plazo, priorizando el control institucional y la cooperación bilateral sobre un cambio inmediato hacia la oposición democrática.
Ratcliffe, primer miembro del gabinete en pisar suelo venezolano tras la operación militar del 3 de enero que derrocó a Maduro, transmitió un mensaje explícito ordenado por Trump: Estados Unidos busca “mejorar la relación de trabajo” con el gobierno interino. Según un alto funcionario estadounidense, que habló bajo anonimato, los temas centrales incluyeron cooperación en inteligencia, estabilidad económica y el compromiso de que Venezuela deje de ser “refugio seguro para adversarios de EE.UU., especialmente narcotraficantes”.
La decisión de mantener a Rodríguez —exvicepresidenta y figura pragmática del chavismo— responde a evaluaciones de la CIA que la consideran idónea para evitar un colapso caótico similar al de Irak tras la caída de Saddam Hussein. Analistas estadounidenses destacaron su perfil negociador, alejado de la rigidez ideológica, y recordaron anécdotas como su vestimenta de lujo en actos oficiales, que generaron comentarios irónicos en Washington sobre una “socialista capitalista”.
Este enfoque genera fricciones con la oposición. Partidarios de María Corina Machado, Nobel de la Paz y líder opositora, expresan frustración porque Trump no ha impulsado la asunción de Edmundo González, reconocido por expertos internacionales como ganador de las elecciones de 2024, anuladas por Maduro. La visita de Ratcliffe se interpreta como un desaire a ese sector, mientras Trump enfoca su discurso en oportunidades para empresas estadounidenses en el petróleo venezolano.
El secretario de Estado Marco Rubio ha mencionado una eventual “transición a la democracia”, pero enfatiza que la oposición carece actualmente de presencia real en el terreno. Un funcionario predijo que Rodríguez puede mantener el control de las fuerzas de seguridad y la infraestructura, facilitando coordinación con Washington mientras se prepara el terreno para futuras elecciones.
La operación que capturó a Maduro y su esposa Cilia Flores, trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico, marcó un giro drástico tras meses de planificación secreta. Aunque Rodríguez condenó inicialmente la acción como “agresión ilegítima”, ha adoptado un tono más conciliador, liberando presos políticos y abriendo el sector petrolero a inversión extranjera.
La reunión simboliza un pragmatismo forzado: EE.UU. prioriza estabilidad y acceso económico sobre cambios democráticos inmediatos, mientras Rodríguez navega entre lealtades chavistas y presiones externas para consolidar su posición interina.
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