WASHINGTON, D.C. — Más del 61% de los 48 estados contiguos de Estados Unidos se encuentra bajo sequía de moderada a excepcional, el nivel más alto registrado para esta época del año desde que el Monitor de Sequía inició sus mediciones en 2000.
Según datos oficiales, el 97% del sureste y dos tercios del oeste enfrentan condiciones de sequía. El Índice de Sequía de Palmer de la NOAA marcó en marzo su valor más alto para ese mes desde 1895 y convirtió al mes pasado en el tercero más seco de la historia, solo superado por los emblemáticos meses del Dust Bowl en 1934.
Expertos identifican dos sequías superpuestas. En el oeste, el calor récord redujo drásticamente la nieve acumulada, principal reserva de agua para el verano. En el sur y sureste, una corriente en chorro desplazada mantiene las tormentas al norte, generando un déficit independiente.
Brian Fuchs, climatólogo del Centro Nacional de Mitigación de la Sequía, señaló que la proporción de territorio afectado ha aumentado de forma constante este año. “No hemos visto muchas primaveras con el país en estas condiciones”, afirmó.
Park Williams, de la UCLA, destacó que el déficit de presión de vapor —que mide la capacidad del aire caliente para absorber humedad del suelo— está un 77% por encima de lo normal y más de 25% sobre el récord anterior para el período enero-marzo en el oeste. “Ese nivel no habría parecido posible hasta ahora”, dijo.
Los meteorólogos advierten que la sequía suele intensificarse en verano. “El fuego responde al calor y a la sequía de manera exponencial”, explicó Williams. “Por cada grado de calentamiento, el impacto en incendios es mayor que el anterior”.
En Arizona, los cactus florecieron con anticipación y la preocupación por el agua ya es evidente. Kathy Jacobs, de la Universidad de Arizona, expresó temor por el río Colorado: “Podría ser el peor año de sequía que hemos vivido y no tenemos una ruta negociada hacia adelante”.
Jeff Masters, de Yale Climate Connections, alertó sobre el impacto en la agricultura y los precios globales de alimentos, especialmente si coincide con los efectos de El Niño en otras regiones.
Los científicos atribuyen la situación a la combinación de variabilidad natural y cambio climático causado por el ser humano. Para romper la sequía en el este de Texas se necesitarían 19 pulgadas de lluvia en un mes.
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