MINNEAPOLIS, Minnesota. — El presidente Donald Trump amenazó el jueves con invocar la Ley de Insurrección de 1807 para desplegar tropas federales en Minnesota y sofocar las protestas contra las intensas operaciones migratorias del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minneapolis.
La advertencia presidencial llegó un día después de que un agente federal hiriera de bala en la pierna a un hombre venezolano durante un enfrentamiento en el norte de la ciudad. Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el agente fue atacado con una pala y un palo de escoba antes de disparar. El incidente desató horas de protestas con gas lacrimógeno, piedras y fuegos artificiales, incrementando la tensión que vive la urbe desde el 7 de enero, cuando un agente de ICE mató a tiros a Renee Nicole Good, una ciudadana estadounidense de 37 años, madre de tres hijos y poeta.
Good falleció tras recibir disparos en el pecho y el brazo mientras se encontraba en su vehículo durante un operativo migratorio en el sur de Minneapolis. Testigos y videos cuestionan la versión oficial de que intentaba atropellar a los agentes, mientras que las autoridades federales la defienden como acción en legítima defensa. Su muerte ha generado indignación generalizada, recordando escenas de trauma colectivo en una ciudad marcada por el caso George Floyd.
Trump escribió en redes sociales: “Si los políticos corruptos de Minnesota no obedecen la ley e impiden que los agitadores profesionales y los insurrectos ataquen a los patriotas del ICE (…), instituiré la Ley de Insurrección (…) y pondré fin rápidamente a la farsa”. Esta ley, invocada más de dos docenas de veces en la historia —la última en 1992 por George H.W. Bush durante los disturbios de Los Ángeles—, permite al presidente desplegar fuerzas armadas para tareas policiales sin aprobación del Congreso ni del gobernador.
El gobernador demócrata Tim Walz respondió con un llamado a la calma: “Hago un llamado directo al presidente: bajemos la temperatura. Detenga esta campaña de represalia. Esto no es lo que somos”. El fiscal general Keith Ellison anunció que impugnará cualquier despliegue militar en los tribunales y ya demandó al DHS para frenar la “oleada sin precedentes” de agentes, que ha realizado más de 2,000 arrestos desde diciembre.
Las protestas continúan en Minneapolis, donde miles de agentes federales han transformado barrios residenciales en zonas de alta tensión. La amenaza de Trump eleva el riesgo de una escalada mayor en medio de un año electoral y una profunda división política.
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