WASHINGTON, D.C. — El Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) anunció una nueva política migratoria que obligará a la mayoría de los extranjeros que se encuentran temporalmente en Estados Unidos a regresar a sus países de origen para tramitar la residencia permanente, conocida como “green card”, en lugar de realizar el proceso de ajuste de estatus dentro de territorio estadounidense.
La medida, implementada de forma repentina mediante una actualización en el sitio web de la agencia y un memorando interno, establece que solo se permitirán excepciones en circunstancias extraordinarias o categorías específicas, como las visas de empleo de doble intención. El cambio ha generado desconcierto y preocupación entre abogados de inmigración, activistas y solicitantes, quienes advierten que la directriz ralentizará los procesos y busca desalentar las vías legales de migración.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional defendió la iniciativa señalando que no impedirá obtener la residencia a quienes califiquen de manera legítima, y aseguró que no habrá un impacto perceptible para profesionales especializados altamente calificados. No obstante, defensores de los derechos de los inmigrantes reportaron que las autoridades ya comenzaron a aplicar criterios más rigurosos e interrogatorios inusuales en las entrevistas de residencia, enfocándose presuntamente en personas con estancias vencidas o beneficiarios de permisos humanitarios.



