Washington D.C. – En un movimiento que intensifica su agenda de control migratorio, la administración de Donald Trump anunció este martes la suspensión inmediata de todas las solicitudes de inmigración presentadas por ciudadanos de 19 países no europeos, previamente restringidos por vetos de viaje. La medida, detallada en un memorando interno del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), paraliza procesos de residencia permanente (green cards), ciudadanía y asilo, afectando a miles de solicitantes en limbo. Según fuentes de CBS y The New York Times, la directriz exige una «revisión exhaustiva» para evaluar amenazas a la seguridad nacional, pública y motivos de inadmisibilidad, sin fecha definida para su levantamiento.
La lista de naciones impactadas incluye a Venezuela, Cuba y Haití –países latinoamericanos con flujos migratorios masivos hacia EE.UU.– junto a Afganistán, Myanmar, Chad, República del Congo, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Irán, Laos, Libia, Somalia, Sudán, Yemen, Burundi, Sierra Leona, Togo y Turkmenistán. De estos, 12 enfrentaban prohibiciones totales desde junio, cuando Trump firmó una orden ejecutiva por «deficiencias en verificación de pasaportes y cooperación en deportaciones». La suspensión abarca todos los formularios, deteniendo aprobaciones, denegaciones e incluso ceremonias de juramento, como indica el texto oficial del USCIS.
Este anuncio llega en el contexto del tiroteo del 26 de noviembre en Washington D.C., donde Rahmanullah Lakanwal, un afgano de 29 años que colaboró con la CIA en Kabul y llegó a EE.UU. en 2021 bajo un programa de protección post-retirada, mató a la soldado Sarah Beckstrom (20 años) e hirió gravemente a Andrew Wolfe (24), ambos de la Guardia Nacional. Lakanwal, herido en el intercambio de fuego, se declaró no culpable este martes de cargos por asesinato en primer grado y asalto, gritando «Allahu Akbar» durante el ataque, según fiscales. Excompañeros describen su espiral depresiva por aislamiento cultural, problemas mentales y la muerte reciente de un comandante afgano, pese a múltiples vetos de seguridad .
La Casa Blanca vincula la política a este incidente, argumentando fallos en el vetado de la era Biden. «La ciudadanía es un privilegio, no un derecho; aseguramos que solo los mejores entren», declaró Matthew Tragesser, portavoz del USCIS. Trump, en una reunión de gabinete, llamó «basura» a inmigrantes somalíes y prometió expandir el veto a 30-32 países, recomendación de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem .
La medida genera controversia. Organizaciones como la ACLU la tildan de «discriminatoria y racialmente motivada», alertando sobre impactos en refugiados legítimos. En Miami, abogados como Ira Kurzban denuncian animosidad contra haitianos y cubanos, cuya TPS expira en febrero de 2026. Expertos estiman que afecta a decenas de miles: solo venezolanos representan 300,000 solicitudes pendientes.
Desde enero, Trump ha desplegado agentes federales en ciudades y rechazado asilados en la frontera México-EE.UU., cumpliendo promesas electorales Mientras, familiares de Lakanwal insisten en su inocencia, atribuyéndolo a trauma no atendido. La revisión podría extenderse meses, dejando familias en incertidumbre. ¿Seguridad o xenofobia? El debate se agudiza en un país dividido.



