Los Ángeles, California.- Dos manifestantes sufrieron graves lesiones oculares y pérdida permanente de visión tras ser alcanzados por munición menos letal disparada por agentes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) durante una protesta contra el ICE en Santa Ana, California, el 9 de enero de 2026.
Britain Rodríguez, de 31 años y residente del condado de Orange, relató que se encontraba al pie de unas escaleras junto a otros participantes cuando los agentes federales, posicionados en la parte superior, abrieron fuego directamente contra el grupo. El proyectil lo impactó en el ojo.
“Caí al suelo y sentí como si mi ojo explotara dentro de mi cabeza”, describió Rodríguez. Según su testimonio y el de su novia, los agentes no dieron ninguna advertencia previa antes de disparar. Ella misma recibió un impacto en el pecho con munición menos letal, aunque sin lesiones graves.
El incidente ocurrió casi al mismo tiempo que Kaden Rummler, de 21 años, también perdió la visión en un ojo tras recibir un disparo en la cara. Ambos participaron en la manifestación convocada para rechazar las deportaciones masivas de la administración Trump, el asesinato de Renee Nicole Good en Minnesota y la brutalidad policial en general. Los asistentes portaban carteles con mensajes como “Dejen de secuestrar a mis vecinos” y “No más redadas, mantengamos unidas a las familias”.
El Departamento de Seguridad Nacional, a través de la secretaria adjunta Tricia McLaughlin, calificó a los manifestantes como “alborotadores” que lanzaron piedras, botellas y fuegos artificiales contra los agentes, versión que fue desmentida tanto por videos difundidos en redes sociales como por el Departamento de Policía de Santa Ana. Las autoridades locales confirmaron que el único objeto arrojado fueron conos de tráfico naranjas, los cuales nunca alcanzaron a los oficiales federales.
Rodríguez presenta daños severos en el iris, la córnea y el cristalino, además de cataratas. Los médicos le indicaron que necesitará cirugía para extirpar la catarata antes de evaluar si recuperará algo de visión. En su poder conserva fragmentos del proyectil, que parecen ser parte de una bolita de plástico con polvo rosado en su interior.
La lesión ha alterado radicalmente su vida: no puede trabajar como supervisor en un programa extraescolar ni conducir una camioneta para transportar alumnos. También le resulta muy difícil leer, escribir y pintar, actividades centrales en su vida como artista. “El primer día que intenté pintar fue frustrante; no podía distinguir entre el marrón y el morado”, comentó.
El alcalde pro tempore de Santa Ana, Benjamín Vázquez, calificó las acciones de los agentes federales como “deplorables” y cuestionó la necesidad de que salieran del edificio federal —una estructura segura con muros de concreto— para enfrentar a los manifestantes. “Disparar cualquier proyectil a la cara puede provocar la muerte”, señaló Vázquez, y agregó que la violencia empleada no correspondía con el carácter de la protesta.
Este caso se inscribe en una serie de enfrentamientos controvertidos entre agentes migratorios y manifestantes en distintos puntos del país, lo que ha intensificado el debate nacional sobre el uso de fuerza menos letal en manifestaciones mayoritariamente pacíficas.
Rodríguez expresó indignación por las violaciones a derechos constitucionales y aseguró que, una vez recuperado, volverá a protestar. “Todo Estados Unidos debería estar indignado. Este no es el país en el que quiero vivir”, afirmó.
(Con información de: “Un segundo hombre afirma haber quedado ciego después de que agentes del ICE le dispararan un proyectil durante una protesta en Santa Ana”, por Rubén Vives, Los Angeles Times, 16 de enero de 2026).
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