Aunque el embajador Johnson no ha hecho declaraciones públicas directas y personales confirmando la revocación específica de la visa de Rocha Moya, sus recientes intervenciones en Sinaloa, durante la ceremonia de colocación de la primera piedra de la planta Pacífico Mexinol en Topolobampo, el 23 de abril, han sido interpretadas en ese contexto. En su discurso, Johnson enfatizó que para atraer inversión privada se requiere “certeza, seguridad y un entorno libre de corrupción”, y advirtió que “podremos ver acciones significativas pronto” en materia de soborno y corrupción.
Fuentes cercanas a la relación bilateral señalan que estas revocaciones de visas son el primer paso de una ofensiva más amplia que podría incluir acusaciones formales contra políticos mexicanos presuntamente vinculados a la corrupción o al crimen organizado. Rocha Moya ha negado en repetidas ocasiones cualquier vínculo con cárteles.
El gobernador de Sinaloa respondió a las declaraciones del embajador coincidiendo en la necesidad de “seguridad jurídica, previsibilidad, certidumbre y Estado de Derecho”, aunque subrayó que el desarrollo debe ser “compartido e incluyente”.



