A pesar de las crecientes tensiones económicas entre Estados Unidos y China, una avalancha de cadenas chinas de alimentos y bebidas está penetrando con fuerza en el mercado norteamericano, buscando escapar de la saturación y la competencia feroz en su país de origen. Marcas como Heytea, Luckin Coffee, Haidilao y Wallace están abriendo locales en ciudades clave como Nueva York, Los Ángeles y California, atrayendo a consumidores con ofertas innovadoras y precios asequibles.
Heytea, originaria de Jiangmen en el sur de China, ha inaugurado más de 30 tiendas en EE.UU. desde 2023, incluyendo un emblemático local en Times Square que genera largas filas por sus tés de fruta con espuma de queso. Rivales como Chagee y Naisnow debutaron este año, con Chagee expandiéndose rápidamente en California y planeando más de una docena de aperturas. Luckin Coffee, que supera a Starbucks en China con tres locales por cada uno de la cadena estadounidense, abrió varios puntos en Manhattan en julio de 2025, marcando un hito en su expansión global.
Wallace, con más de 20.000 establecimientos en China especializados en pollo frito y hamburguesas, inauguró su primer local en Walnut, California, ofreciendo combos a precios bajos como tres sándwiches por 10 dólares, compitiendo directamente con Chick-fil-A y KFC. Haidilao, la mayor cadena de hot pot, acelera su presencia tras una década en el mercado, ajustando menús para paladares locales con menos picante y más opciones de carne, e incluso ganando visibilidad en series como «And Just Like That…».
Esta expansión ocurre en medio de una crisis en China: la economía, afectada por una burbuja inmobiliaria y bajo consumo, ha saturado el sector con tres veces más establecimientos per cápita que en EE.UU., donde la mitad de los nuevos restaurantes cierran en un año. «El sector sufre un grave exceso de oferta», afirma Bob Qing, fundador de Tomato Capital. EE.UU. representa un mercado maduro y vasto, similar a China, pero con mejores márgenes de ganancia.
Sin embargo, los desafíos persisten: tensiones geopolíticas obligan a las marcas a equilibrar su identidad china sin alienar a clientes locales. Mientras, firmas estadounidenses como Starbucks venden operaciones en China ante la competencia intensa. Recientemente, Mixue, una cadena de helados china con más locales que McDonald’s globalmente, anunció su entrada en EE.UU., impulsada por conos ultraeconómicos. Expertos ven esto como un intercambio positivo en un sector resilient a las fricciones bilaterales.
Esta invasión culinaria no solo diversifica opciones para consumidores estadounidenses, sino que resalta cómo la globalización persiste pese a barreras políticas, con proyecciones de cientos de nuevas aperturas para 2026.



