Ciudad de México.- México ha rechazado de forma categórica cualquier intervención militar estadounidense en su territorio para combatir a los cárteles de la droga, en respuesta a las declaraciones del presidente Donald Trump, quien se mostró dispuesto a autorizar ataques similares a los realizados en el Pacífico y el Caribe. La presidenta Claudia Sheinbaum, durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, afirmó que «no va a ocurrir» y subrayó que el país opera con soberanía absoluta en sus asuntos internos. Este intercambio diplomático, ocurrido este lunes y martes, reaviva tensiones bilaterales en torno al narcotráfico, que causa miles de muertes anuales en Estados Unidos, según datos oficiales.
Trump, desde el Despacho Oval, justificó su postura al expresar frustración por el flujo de drogas procedentes de México. «Por mí está bien cualquier cosa que tengamos que hacer para detener el tráfico de drogas», declaró el mandatario, aludiendo a operativos navales que han resultado en 66 muertes sin evidencia concluyente de carga ilícita. Evitó detallar si ha consultado con México, pero criticó duramente al gobierno vecino por la «destrucción familiar» en su país, vinculándola directamente al crimen organizado mexicano. Fuentes cercanas al gobierno estadounidense revelan que Trump ha explorado misiones terrestres contra laboratorios de droga y líderes de carteles, aunque sin avances concretos.
Horas después de las palabras de Trump, la embajada de Estados Unidos en Ciudad de México emitió un comunicado del secretario de Estado, Marco Rubio, que desmarcó al gobierno de cualquier acción unilateral. Rubio enfatizó la disposición a proporcionar equipo, entrenamiento e inteligencia, pero solo si México lo solicita explícitamente. «No vamos a entrar ni enviar fuerzas, pero podemos ayudar si lo piden», precisó, en un intento por calmar las aguas diplomáticas. Sheinbaum, por su parte, relató que en múltiples llamadas telefónicas con Trump y legisladores republicanos ha dejado claro el respeto mutuo a la soberanía. «Hay coordinación sin subordinación», insistió la mandataria, recordando que México ya recibe apoyo en inteligencia y que prioriza estrategias internas como el fortalecimiento de la Guardia Nacional.
Tensión histórica y llamados a la cooperación
El rechazo de Sheinbaum evoca episodios pasados de injerencia estadounidense, como la guerra de 1846-1848, que culminó con la pérdida de más de la mitad del territorio mexicano. «La última vez que vinieron con intervención se llevaron gran parte del país», advirtió la presidenta, en un guiño a la doctrina Estrada de no intervención. Analistas consultados por medios internacionales destacan que esta postura fortalece la posición de México en foros multilaterales, pero complica la agenda bilateral ante la presión interna de Trump por resultados visibles en su «guerra contra las drogas».
En redes sociales y coberturas periodísticas, la respuesta mexicana generó amplio respaldo. Usuarios y analistas en plataformas como X elogiaron la firmeza de Sheinbaum, con publicaciones que superan las decenas de miles de interacciones en las últimas horas. Expertos en relaciones internacionales, como los citados en reportes de Al Jazeera, advierten que una escalada podría erosionar la cooperación existente, que incluye operativos conjuntos como el de Playa Bagdad, donde fuerzas mexicanas incautaron cargamentos significativos con apoyo de inteligencia estadounidense.
La declaración de Trump no es aislada; durante su campaña, prometió designar a carteles como organizaciones terroristas para justificar acciones más agresivas, extendiendo el modelo de bombardeos aéreos en Colombia y México. Sin embargo, la respuesta de Sheinbaum cierra la puerta a tales escenarios, priorizando diálogos en el marco de la Iniciativa Mérida, que ha invertido miles de millones en equipo antidrogas desde 2008. Fuentes del Departamento de Estado indican que se planean reuniones de alto nivel para noviembre, enfocadas en inteligencia compartida y no en presencia militar.
Este pulso diplomático subraya la complejidad de la frontera compartida de tres mil kilómetros, donde el 90 por ciento de las armas usadas por carteles provienen de Estados Unidos, según informes de la ONU. México, por su lado, reporta avances en decomisos, con un aumento del 20 por ciento en 2025. Mientras Trump busca victorias rápidas para su base electoral, Sheinbaum apuesta por una estrategia de largo plazo que preserve la autonomía nacional. La crisis, lejos de resolverse, promete más roces en los próximos meses, con el comercio bilateral en juego.



