La Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) dio a conocer el 29 de septiembre de 2025 los resultados de un operativo masivo, denominado «Surge Operacional», dirigido a desarticular al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una organización criminal mexicana clasificada como Organización Terrorista Extranjera (FTO) por el gobierno estadounidense en febrero, bajo la administración de Donald Trump.
Esta designación, que coloca al CJNG en la misma categoría que grupos como el Estado Islámico o Hezbollah, refleja su consideración como una de las organizaciones criminales más violentas y prolíficas del mundo, responsable de la producción y distribución masiva de drogas sintéticas, especialmente fentanilo, que ha alimentado la crisis de sobredosis en Estados Unidos, causando más de 100,000 muertes anuales.
El operativo, llevado a cabo entre el 22 y el 26 de septiembre de 2025, resultó en la detención de 670 miembros y asociados del CJNG, marcando uno de los mayores golpes contra esta organización en años recientes. Además de los arrestos, la DEA reportó incautaciones significativas de drogas, dinero y activos. Entre las drogas decomisadas se encuentran 92.4 kilogramos de fentanilo en polvo, suficiente para producir millones de dosis letales; 1,157,672 pastillas falsificadas, principalmente de fentanilo prensado para parecer medicamentos legítimos como oxicodona; 6,062 kilogramos de metanfetamina; 22,842 kilogramos de cocaína; y 33 kilogramos de heroína. En total, se incautaron aproximadamente 77,000 kilogramos de sustancias, incluyendo precursores químicos utilizados en la fabricación de drogas sintéticas. En términos financieros, el operativo confiscó 18.6 millones de dólares en efectivo y activos valuados en 29.7 millones de dólares, sumando un impacto económico de 48.3 millones de dólares contra las finanzas del cártel. Además, se aseguraron 244 armas de fuego, lo que evidencia el poder armamentístico del CJNG.
La operación involucró un esfuerzo coordinado a gran escala, con la participación de agentes de la DEA en 23 divisiones de campo dentro de Estados Unidos y en siete regiones extranjeras, incluyendo países clave como México y Colombia, donde el CJNG obtiene precursores químicos de Asia, principalmente China e India. Colaboraron también socios estatales, locales, tribales y federales, así como el Grupo de Trabajo de Seguridad Nacional, lo que permitió atacar al cártel en múltiples niveles: desde sus líderes hasta sus redes de distribución, pasando por operadores logísticos y financieros. Este enfoque integral busca no solo interrumpir las operaciones inmediatas del CJNG, sino también desmantelar su estructura a largo plazo.
El administrador de la DEA, Terrance Cole, quien asumió el cargo en julio tras más de tres décadas en la aplicación de la ley, enfatizó la naturaleza del CJNG como una «organización terrorista» y destacó que el operativo es solo el comienzo de una campaña sostenida. En su declaración, Cole afirmó: «Se ataca al CJNG como lo que es: una organización terrorista, en todos los niveles, desde sus líderes hasta sus redes de distribución y todos los que se encuentran entre ambos. Que esto sirva de advertencia: la DEA no cejará». Subrayó que cada detención, incautación y dólar confiscado representa «vidas salvadas y comunidades protegidas», y reafirmó el compromiso de la DEA de trabajar con aliados nacionales e internacionales para combatir al CJNG hasta su derrota. La DEA también mantiene una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información que lleve a la captura de Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», líder del cártel, cuya familia ha enfrentado extradiciones previas, como las de su hijo Rubén Oseguera («El Menchito») y su hija Jessica.
El CJNG, surgido en 2010 tras una escisión del Cártel del Milenio, ha crecido hasta convertirse en una de las organizaciones criminales más poderosas a nivel global, con decenas de miles de miembros, asociados y facilitadores operando en al menos 40 países. Su influencia abarca desde la producción de fentanilo en laboratorios clandestinos en México, utilizando precursores químicos importados de Asia, hasta la distribución en Estados Unidos, Europa y Asia. El cártel es conocido por su extrema violencia, que incluye masacres (como la de 2011 en Veracruz, donde se abandonaron 35 cuerpos), ataques con drones explosivos y ejecuciones públicas, así como por su capacidad para corromper instituciones gubernamentales y financieras. En Estados Unidos, el CJNG es responsable de aproximadamente el 70% del fentanilo que ingresa al país, contribuyendo significativamente a la crisis de opioides.



