Berlín, Alemania.- La relación entre Estados Unidos y la Unión Europea atraviesa su momento más crítico en años. El presidente Donald Trump amenazó con imponer aranceles del 10% a partir de febrero —y del 25% desde junio— a las exportaciones de Alemania y otros siete países de la UE y la OTAN (Dinamarca, Francia, Países Bajos, Noruega, Suecia, Finlandia y Reino Unido), si se oponen a sus planes de adquirir o controlar Groenlandia, territorio autónomo danés con gran valor estratégico en el Ártico.
La escalada surgió tras el envío de tropas europeas —incluidos soldados alemanes— en una misión de exploración militar a la isla, que ya han sido retirados. Trump vincula la presión económica a su objetivo de asegurar presencia estadounidense en la región, argumentando intereses de seguridad frente a rivales como Rusia y China.
En Berlín, el canciller Friedrich Merz rechazó las amenazas y advirtió que los aranceles generarían una peligrosa escalada: «Los pagan principalmente los consumidores estadounidenses, pero también dañarían gravemente nuestra economía». Merz expresó solidaridad con Dinamarca y Groenlandia, y planea dialogar directamente con Trump en el Foro Económico Mundial de Davos este 20 de enero. Aunque descartó imponer represalias de inmediato, admitió que la UE podría recurrir a ellas si fuera necesario.
El ministro de Exteriores Johann Wadephul, tras reunirse con el secretario de Estado Marco Rubio en Washington, minimizó el riesgo para la OTAN: «Estados Unidos apoya plenamente la alianza y la defensa de Europa». Subrayó la fortaleza política y económica del bloque: «Es hora de resaltarlo».
La oposición, como Los Verdes, criticó duramente al Gobierno por falta de firmeza. El vicecanciller Lars Klingbeil endureció el tono: «No nos dejaremos chantajear. El límite ha sido alcanzado».
Mientras el Parlamento Europeo duda en ratificar un acuerdo arancelario previo favorable a EE.UU., Bruselas debate activar su «instrumento anticoerción» como respuesta colectiva. El portavoz gubernamental alemán evitó confrontación sobre la propuesta de Trump de un «Consejo de Paz» alternativo a la ONU, defendiendo el multilateralismo.
La crisis pone a prueba la alianza transatlántica y podría derivar en una guerra comercial de consecuencias imprevisibles.
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