CHIHUAHUA, Chih.- El antiguo edificio ubicado en el cruce de las calles Escorza y 21, en el corazón de la tradicional colonia Obrera, resguarda una doble carga histórica y mística para la capital del estado. Este predio no solo es el lugar de origen de una de las máximas figuras del cine nacional, sino también el punto de reunión de una de las leyendas nocturnas más recordadas por los habitantes del sector.
Cuna de un ícono del cine de oro
En este sitio se ubicaba la casa donde el 9 de octubre de 1920 nació el primer actor chihuahuense Enrique Lucero. A pesar de que su carrera lo llevó a escenarios internacionales y a producciones de Hollywood, Lucero aseguró su lugar en la inmortalidad cultural al interpretar de manera magistral a «La Muerte» en la obra cumbre del cine mexicano, Macario (1960), al lado de Ignacio López Tarso. Décadas más tarde, volvió a sacudir las pantallas al encarnar al severo y temible Padre Enrique Meza en la icónica y cruda película Canoa (1976), bajo la dirección de Felipe Cazals.
El bar Perlas de Coyame: Confirmado por la memoria del barrio
Más allá del ámbito cinematográfico, el inmueble posee una profunda relevancia para la identidad popular de la zona. De acuerdo con numerosos testimonios y relatos coincidentes de los vecinos de la colonia Obrera, tras dejar de funcionar como vivienda familiar, el edificio se transformó para dar vida al bar Perlas de Coyame (conocido también como Perlas del Coyame).
Los testimonios de los colonos de mayor antigüedad confirman que este establecimiento fue una de las cantinas tradicionales más emblemáticas del sector a mediados del siglo pasado. El bar se caracterizó por ser un punto de encuentro vecinal y un expendio clave de bebidas tradicionales del estado, destacando de manera muy especial el sotol legítimo traído desde la región desértica de Coyame, de donde tomó el nombre que quedó grabado en la memoria colectiva del barrio.
Con esta doble identidad, la mítica esquina de Escorza y 21 permanece como un punto neurálgico para los cronistas y amantes de la historia local: un rincón chihuahuense donde coincidieron el nacimiento del actor que le dio rostro a la muerte y la algarabía de un negocio que marcó la época de oro de la vida nocturna de la Obrera.



