Washington, D.C.- La Casa Blanca informó este viernes al Congreso de Estados Unidos, mediante una carta, que las hostilidades contra Irán han “cesado”, a pesar de que las fuerzas armadas estadounidenses permanecen desplegadas en la región.
En el documento dirigido a los líderes del Legislativo, el presidente Donald Trump argumenta que no existe intercambio de fuego con Irán desde el 7 de abril, cuando ordenó un alto al fuego de dos semanas que luego fue extendido. “Las hostilidades que comenzaron el 28 de febrero de 2026 han terminado”, señala la misiva enviada al presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, y al presidente pro tempore del Senado, Chuck Grassley.
Trump elude el plazo del War Powers Act
Con esta declaración, la Administración Trump evita de hecho el vencimiento este 1 de mayo del plazo de 60 días establecido por la Resolución de Poderes de Guerra, que obliga al presidente a obtener autorización del Congreso para prolongar operaciones militares significativas.
El conflicto se inició sin aprobación legislativa el 28 de febrero y Trump notificó formalmente al Congreso el 2 de marzo, activando el conteo. La carta sostiene que, al no haber enfrentamientos desde abril, el reloj legal se detiene y no se requiere aprobación adicional.
La amenaza persiste, advierte la Casa Blanca
A pesar de afirmar el fin de las hostilidades, la carta deja claro que la confrontación podría estar lejos de concluir. “A pesar del éxito de las operaciones de Estados Unidos contra el régimen iraní y de los continuos esfuerzos por lograr una paz duradera, la amenaza que Irán representa para Estados Unidos y nuestras Fuerzas Armadas sigue siendo significativa”, escribió Trump.
El mandatario también ha calificado de “inconstitucional” el plazo impuesto por la ley de poderes de guerra y ha mostrado insatisfacción con nuevas propuestas de negociación provenientes de Irán.
Debate sobre el alcance presidencial
La movida de la Casa Blanca pone de relieve una interpretación amplia y controvertida del poder ejecutivo en materia militar. Mientras republicanos en el Congreso han mostrado complacencia, críticos advierten que se trata de una maniobra legalmente cuestionable que debilita el rol constitucional del Legislativo en la declaración de guerra.
Hasta el momento, no se han reportado nuevos enfrentamientos directos, pero la presencia militar estadounidense en la zona se mantiene y el panorama de paz sigue siendo frágil.
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