A menos de dos meses de la jornada electoral del 7 de junio de 2026, las elecciones locales para renovar el Congreso de Coahuila se perfilan como la prueba definitiva para la actual dirigencia nacional de Morena. En el centro de esa encrucijada se encuentran Luisa María Alcalde, presidenta del partido, y Andrés Manuel López Beltrán, conocido como Andy, secretario de Organización. Los resultados de esa contienda única en el calendario electoral mexicano de este año determinarán, según la tesis que circula con fuerza en los círculos de la Cuarta Transformación, si ambos conservan sus cargos o si se acelera su salida como parte de un reacomodo mayor impulsado desde Palacio Nacional por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Los días de Luisa María Alcalde y Andrés Manuel López Beltrán al frente de Morena están contados, repiten operadores políticos y columnas especializadas como las de Código Magenta y La Política Online. La decisión formal recaerá en el Consejo Nacional que preside Alfonso Durazo, pero en la práctica depende de la evaluación que haga Sheinbaum sobre el desempeño de su equipo rumbo a las intermedias federales de 2027. Coahuila, donde se elegirán 25 diputaciones locales —16 por mayoría relativa y nueve por representación proporcional—, se ha convertido en la “aduana política final” antes del gran examen nacional. Un mal resultado aquí no solo repetiría los traspiés de Durango y Veracruz —donde Andy fue señalado como responsable principal—, sino que pondría en evidencia la incapacidad de la dupla para tejer una estructura sólida en un bastión histórico del PRI.
El relevo de Andy en Coahuila
En un movimiento revelador ocurrido este mes, Morena retiró a Andrés Manuel López Beltrán de la coordinación electoral directa en el estado. La operación quedó centralizada bajo el mando de la propia Luisa María Alcalde, quien ahora supervisa personalmente a los coordinadores distritales y a la militancia. Fuentes internas consultadas por varios medios coinciden en que Andy, tras imponer coordinadores en marzo y liderar la afiliación de más de 250 mil nuevos militantes, fue marginado de la operación diaria. El propio López Beltrán ha comentado en privado que llevarse al menos dos distritos —especialmente en Torreón, Saltillo y Monclova— ya sería considerado un éxito. Sin embargo, la fragmentación interna de Morena en Coahuila, con tribus enfrentadas entre la senadora Cecilia Guadiana y el senador Luis Fernando Salazar, complica cualquier pronóstico optimista.
El panorama de las encuestas
Las mediciones más recientes, como la de La Encuesta MX de marzo y abril, muestran una contienda cerrada pero con ventaja ligera para la alianza PRI-Unidad Democrática de Coahuila (UDC). El bloque priista lidera la intención de voto estatal con alrededor del 39 por ciento, frente al 34.7 por ciento de Morena-PT, y se proyecta ganador en 10 de los 16 distritos de mayoría relativa. Morena-PT domina en seis, pero con márgenes estrechos y un alto número de indecisos —cercano al 50 por ciento de abstencionismo proyectado—. El gobernador priista Manolo Jiménez Salinas maneja una maquinaria territorial probada, alimentada por programas sociales y control de recursos, mientras Morena enfrenta divisiones que han sido denunciadas incluso por exaliados como Ricardo Mejía Berdeja, quien rompió con el partido y acusó vínculos incómodos con operadores locales.
La presión desde Palacio Nacional
Claudia Sheinbaum ha dejado claro, a través de movimientos paralelos en el gabinete —como los enroques en Relaciones Exteriores y la Agencia Nacional de Aduanas—, su intención de tomar control directo del armado electoral de 2027. Fuentes cercanas a Palacio Nacional consultadas por La Política Online coinciden en que los números que llegan de Coahuila “no son prometedores” y que un nuevo fracaso agravaría la percepción de que la dirigencia actual no está a la altura de las exigencias. En caso de un resultado pobre, la salida de Alcalde podría abrir la puerta a perfiles como Ariadna Montiel, secretaria del Bienestar y figura clave en la campaña presidencial de Sheinbaum. Andy, por su parte, ha sido mencionado en círculos cercanos como posible repliegue temporal en Tabasco, desde donde podría buscar un resurgimiento político más adelante.
Más allá de los 25 escaños en disputa, lo que está en juego en Coahuila es el futuro inmediato de Morena como partido en el poder. Un triunfo o al menos un desempeño competitivo permitiría a Luisa María Alcalde y Andrés Manuel López Beltrán ganar tiempo y oxígeno para reorganizar el partido rumbo a las intermedias federales. Un revés, en cambio, aceleraría el relevo y consolidaría el control directo de Sheinbaum sobre las candidaturas y la estrategia nacional. Como lo resume un activista territorial anónimo citado en Código Magenta: “Si Andy y Luisa María se quedan, te puedo decir exactamente quiénes serán los candidatos” de 2027. La aduana de Coahuila, por tanto, no es solo una elección local: es el termómetro que marcará el ritmo del reacomodo interno de Morena y, con ello, el rumbo de la Cuarta Transformación en los próximos años.


