Ciudad de México.- Javier Duarte de Ochoa, exgobernador de Veracruz condenado a nueve años por corrupción, aspira a salir libre antes de abril de 2026 tras cumplir el 95% de su pena. Su defensa solicitó la preliberación el lunes pasado, pero la Fiscalía General de la República (FGR) se opone por riesgos de extradición desde Guatemala, donde fue capturado en 2017. La jueza federal de ejecución de sanciones definirá su futuro el 12 de noviembre, en una resolución que revive acusaciones de impunidad en el PRI de Enrique Peña Nieto.
Duarte, expulsado del tricolor en 2016, desvió al menos 1,670 millones de pesos a empresas fantasma durante su sexenio (2010-2016), dejando al estado en quiebra. Su sentencia de 2018 por asociación delictuosa –rebajada de delincuencia organizada– fue criticada por ONGs como Tojil por presuntas influencias fiscales. Ahora, exonerado en noviembre de 2024 de obstrucción a la justicia en un caso de desapariciones, su abogado Pablo Campuzano argumenta reinserción social bajo la ley que permite salidas al 70% de la condena cumplida.
Fiesta de despedida en el Reclusorio Norte: confianza en la excarcelación
En el Dormitorio 2 del Reclusorio Norte, Duarte organizó una «mariscada» el sábado con alcohol y refrescos para compañeros como Christhian Von Roehrich (exalcalde ligado al «Cártel Inmobiliario»), René Gavira (extesorero de Segalmex) y José Luis Sánchez Valencia («Chalamán», operador del CJNG). Repartió ropa y libros, señal de fe en su salida. «Cumple todos los requisitos; cada día es un día lejos de su familia», dice Campuzano. La FGR alerta sobre posibles cargos guatemaltecos por lavado o crimen organizado, excluidos de la extradición original.
La audiencia inicial se pospuso por Días de Muertos, pero la oposición fiscal se centra en que Guatemala podría reclamarlo, frustrando la libertad. «Lo pelearemos», responde el letrado, que ve viable la reinserción pese a la sobrepoblación carcelaria mexicana.
Prometiendo renovación priista, Duarte hundió al estado en deudas de 80 mil millones de pesos. Reportajes revelaron lujos financiados con erario: yates, relojes y campañas. Peña Nieto, su padrino, se distanció, pero el escándalo erosionó al PRI en 2018. Duarte huyó en 2016 bajo alias «Moreno» a un hotel guatemalteco de lujo, extraditado meses después con tratos VIP que críticos ligan a redes judiciales.
El flagelo de las desapariciones: más de 1,500 casos bajo su mandato
Veracruz vivió un pico de violencia bajo Duarte: al menos 1,500 desapariciones forzadas documentadas entre 2010 y 2016, según colectivos y la CNDH, que emitió recomendaciones como la 14/2015 por detenciones arbitrarias. Familias hallaron fosas clandestinas en operativos independientes, y un informe de FIDH de 2016 califica 22 casos como crímenes contra la humanidad por fuerzas estatales. En 2015, el «Operativo Blindaje Coatzacoalcos» derivó en ejecuciones extrajudiciales; el gobierno actual reconoció responsabilidad en 2023, disculpándose a víctimas. Veinte exfuncionarios fueron acusados en 2018, y un exmando policiaco cayó en agosto de 2025 por nexos. Duarte fue absuelto en diciembre de 2024 de un cargo por obstrucción en estos casos, pero colectivos como el Movimiento por Nuestros Desaparecidos exigen justicia plena.
Karime Macías Tubilla, exesposa de Duarte y excuñada del DIF veracruzano, enfrenta cargos por desviar 112 millones de pesos a empresas fantasma para gastos personales. Huyó a Londres en 2019 con amparo; arrestada, el Reino Unido ordenó su extradición en 2022, pero el proceso estanca. En julio de 2025, Veracruz perdió un juicio por corrupción en el DIF, absolviendo a implicados y tildado de «negligencia y complicidad» por críticos. Un tribunal local «perdonó»
En X, el tema explota: posts de Proceso y El País suman miles de vistas, con #DuarteLibre vs. #ImpunidadVeracruz. Activistas de Tojil advierten erosión al sistema penal; familias de desaparecidos claman «burla». La defensa lo pinta como reinserción en un país con cárceles saturadas. El PRI calla, temiendo revivir 2018. Si sale, Duarte –quien apoya públicamente a la morenista Rocío Nahle– podría relanzar su influencia, pero Veracruz guarda fosas y deudas que no olvidan.



