Teherán, Irán.- El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán anunció este jueves el lanzamiento de la 65.ª ola de ataques contra Israel, en la que utilizó por primera vez misiles guiados del tipo Nasrallah.
Según el comunicado oficial difundido por la agencia Mehr News y confirmado por fuentes iraníes, la operación incluyó impactos de precisión contra las refinerías de Haifa y Ashdod, consideradas entre los principales complejos de refinación de petróleo del país, así como contra objetivos de seguridad y centros de apoyo militar en la zona.
El anuncio se produce un día después de un ataque israelí contra el yacimiento de gas South Pars, el mayor del mundo, compartido con Catar en el golfo Pérsico. Varias secciones del campo quedaron fuera de servicio temporalmente para controlar incendios y evitar su propagación, aunque las autoridades iraníes informaron que la situación fue estabilizada.
En respuesta, Catar denunció un “brutal ataque iraní” contra la ciudad industrial de Ras Laffan, uno de los mayores complejos de gas natural licuado del mundo. La empresa estatal QatarEnergy reportó incendios y daños considerables en las instalaciones, aunque confirmó que todo el personal está a salvo y no se registraron víctimas fatales.
Estos hechos ocurren en el marco de la escalada bélica iniciada el 28 de febrero con bombardeos conjuntos estadounidenses e israelíes contra Irán, dirigidos a eliminar amenazas de la República Islámica. En esa ofensiva inicial falleció el ayatolá Alí Jameneí junto a varios altos mandos militares. Su hijo, Mojtabá Jameneí, fue designado como sucesor por la Asamblea de Expertos.
Desde entonces, Teherán ha respondido con múltiples oleadas de misiles balísticos y drones contra Israel y bases estadounidenses en Oriente Medio. Este miércoles, ataques iraníes alcanzaron instalaciones petroleras vinculadas a Estados Unidos en varios países del Golfo.
El presidente estadounidense Donald Trump declaró que había advertido al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu no repetir ataques contra instalaciones petroleras o de gas iraníes, en un intento por contener la escalada que ha disparado los precios energéticos globales.