CIUDAD DE MÉXICO. El Congreso de la Unión dio luz verde al aumento salarial de los 500 diputados federales. A partir del primero de enero, cada legislador cobrará 79 mil pesos mensuales de sueldo base, tres mil 237 pesos más que en 2025. El ajuste, aprobado en silencio dentro del Presupuesto de Egresos, se vende como “compensación inflacionaria” para que los representantes populares no pierdan poder adquisitivo.
El sueldo bruto es solo la punta del iceberg. Cada diputado recibe mil 250 pesos de despensa, 40 días de aguinaldo y prima vacacional del 50 por ciento sobre diez días de salario. A eso se suman los fondos por asistencia legislativa y atención ciudadana, partidas que cambian según el cargo y que, en la práctica, duplican el ingreso real. Un legislador promedio termina llevándose a casa entre 150 y 180 mil pesos limpios al mes.
De los 500 escaños, 300 se ganan en las urnas distrito por distrito; los 200 restantes llegan por la vía plurinominal, asignados a las listas de los partidos según el porcentaje de votos. Aunque los plurinominales no tienen un solo barrio que visitar, la ley les garantiza idéntico sueldo y prestaciones. “Es equidad legislativa”, repiten los coordinadores parlamentarios. En la calle responden: “Es privilegio sin sudor”.
Diez salarios mínimos en un solo depósito
Mientras un trabajador que gana el mínimo general –278.80 pesos diarios, ocho mil 364 mensuales– apenas cubre la canasta básica, un diputado multiplica esa cantidad por diez antes de contar bonos. La brecha se agranda con las fotos de fábricas textiles donde las costureras ganan tres mil pesos quincenales y con las colas del INSABI donde familias enteras esperan una consulta.
Organizaciones civiles y usuarios en redes exigen que el aumento se revierta y que los sueldos se congelen hasta que el salario mínimo alcance la línea de bienestar. El PAN, por su parte, insiste en eliminar el ISR al aguinaldo de todos los trabajadores, propuesta que duerme en comisiones mientras los legisladores ya palmean su propio fin de año.
En San Lázaro, las luces de la sesión siguen encendidas. Afuera, millones de mexicanos cuentan monedas para el camión. La misma Cámara que canceló un baile de sonideros por “falta de decoro” acaba de firmar su propio cheque dorado. La pregunta queda en el aire: ¿hasta cuándo?



