Dublín, Canadá.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó optimismo sobre una posible solución a la disputa comercial con Canadá y descartó la posibilidad de abandonar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en una señal de distensión entre ambas naciones.
Las declaraciones del mandatario estadounidense se registraron este sábado durante una reunión con el primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, en Dublín. En el encuentro, Trump afirmó que se mantiene una buena relación con Canadá y que un acuerdo comercial podría alcanzarse bastante pronto, aunque no detalló si las negociaciones formales entre las economías se han reanudado.
No obstante, el titular de la Casa Blanca señaló que persistían desacuerdos en materia agrícola, al reprochar que Canadá aplica aranceles del 400 por ciento a los agricultores estadounidenses, por lo que condicionó el entendimiento a la eliminación de dichas tarifas.
La tensión comercial escaló luego de que las negociaciones de agosto colapsaran, lo que derivó en la imposición de aranceles del 50 por ciento por parte de Washington a miles de millones de dólares en productos canadienses. En respuesta, el primer ministro canadiense, Mark Carney, implementó el pasado 8 de septiembre medidas contra productos de consumo estadounidenses y elevó del 25 al 50 por ciento los impuestos al acero proveniente de Estados Unidos, provocando a su vez nuevas restricciones de la administración estadounidense.
Pese al enfrentamiento, declaraciones recientes de Carney apuntan a que una nueva ronda de represalias es poco probable y que las recientes medidas estadounidenses tendrían un impacto moderado. Los pronunciamientos de ambas autoridades han fortalecido las expectativas de reducir las tensiones económicas que amenazan con fracturar las cadenas de suministro transfronterizas, particularmente en la industria automotriz.
El conflicto comercial representa un riesgo político para el Partido Republicano de cara a las elecciones intermedias de noviembre, en un contexto donde la popularidad del mandatario registra niveles bajos debido al descontento por la economía y el incremento de precios que afecta a los votantes, especialmente en estados fronterizos clave como Michigan.



