Johannesburgo, Sudáfrica.- Los líderes de la Unión Europea, Reino Unido, Canadá y Japón manifestaron este sábado su respaldo cauteloso al borrador de plan de paz elaborado por Estados Unidos en colaboración con Rusia para poner fin al conflicto en Ucrania, aunque insistieron en que el documento de veintiocho puntos demanda modificaciones sustanciales para garantizar una solución equitativa. La declaración conjunta surgió durante una reunión en los márgenes de la cumbre del G20 en esta ciudad sudafricana, donde se debatió el agotamiento de la guerra que se prolonga desde febrero de 2022 y ha causado decenas de miles de víctimas.
El texto inicial, filtrado ampliamente en los últimos días, propone el retiro de tropas ucranianas de zonas orientales como parte de Donetsk y Luhansk, así como restricciones a la capacidad militar de Kiev para evitar futuras escaladas. «Acogemos con agrado los esfuerzos ininterrumpidos de Estados Unidos por alcanzar la paz en Ucrania. Este borrador incorpora aspectos fundamentales que resultarán clave en un arreglo justo y perdurable», indicaron los mandatarios en su comunicado. No obstante, advirtieron que el esquema actual «representa una plataforma inicial que precisará labor extra» y se mostraron abiertos a contribuir para que el resultado final sea viable a largo plazo.
La preocupación central radica en el respeto irrestricto a la integridad territorial. «Reiteramos con firmeza que las fronteras no pueden alterarse mediante la coerción armada», enfatizaron, en alusión directa a las demandas rusas de anexión de territorios ocupados. Además, cuestionaron las cláusulas que impondrían límites a las fuerzas armadas ucranianas, argumentando que tales medidas dejarían al país expuesto a nuevas agresiones. Fuentes diplomáticas europeas, consultadas al término de la sesión, revelaron que se propusieron enmiendas para fortalecer las garantías de seguridad de Kiev, incluyendo mecanismos de verificación internacional y apoyo económico para la reconstrucción.
El presidente estadounidense Donald Trump, por su parte, matizó este domingo que el plan no constituye su «propuesta definitiva» para Ucrania, en un intento por calmar las críticas que lo tildan de concesión excesiva a Moscú. En una rueda de prensa en Washington, Trump subrayó que el documento busca «detener el derramamiento de sangre» y que se ajustará según las negociaciones, aunque evitó detalles específicos. Senadores demócratas, en tanto, lo catalogaron como una «recompensa a la invasión rusa», alertando sobre el riesgo de debilitar no solo a Ucrania sino a la alianza transatlántica.
Zelenski nombra equipo y acelera diálogos en Ginebra
Mientras tanto, Ucrania avanza en su preparación para las consultas bilaterales con Washington. El presidente Volodímir Zelenski designó formalmente un equipo negociador de alto nivel, liderado por su jefe de gabinete, Andrí Yermak, y el exministro de Defensa Rustem Umérov, quien funge como principal interlocutor en el proceso. El grupo incluye a siete funcionarios clave, entre ellos los responsables de la inteligencia militar y el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, con el mandato explícito de defender una paz «justa y sostenible» que preserve la soberanía nacional.
Umérov anunció que las primeras reuniones con altos funcionarios estadounidenses se celebrarán en los próximos días en Ginebra, Suiza, donde también participarán representantes europeos para alinear posiciones. «Abordamos este diálogo con una visión clara de nuestros intereses prioritarios», declaró el negociador ucraniano, precisando que el foco inicial será exponer la perspectiva de Kiev y delinear los pasos subsiguientes. Zelenski, en un mensaje difundido desde Kiev, instó a que estas charlas produzcan un consenso capaz de «frenar la violencia de inmediato», sin ceder en principios fundamentales como el retorno a las fronteras de 1991.
La cita en la sede de la ONU en Ginebra, prevista para este domingo, cobra urgencia ante el cierre de la cumbre del G20, donde Estados Unidos asumirá la presidencia rotatoria para 2026. Analistas europeos destacan que el encuentro podría dilucidar si el plan de Trump, visto por algunos como un esquema ruso disfrazado, evoluciona hacia un equilibrio real o se estanca en divisiones. La ex primera ministra británica Liz Truss, presente en Johannesburgo, lo describió como una «castración militar» de Ucrania, eco de voces que temen un precedente para otras naciones vulnerables.
En el ámbito internacional, la Unión Europea delineó elementos esenciales para una paz perdurable: desmilitarización supervisada de zonas de conflicto, compensaciones por daños y adhesión irrevocable de Ucrania a tratados de no agresión. Rusia, por su lado, ha guardado silencio oficial, pero fuentes del Kremlin filtraron que Vladímir Putin evalúa el borrador como «un avance pragmático». Con el invierno aproximándose y las líneas del frente estancadas, la presión por un alto el fuego crece, aunque expertos advierten que sin ajustes profundos, el documento podría prolongar en lugar de resolver el enfrentamiento.



