El PAN: ¿un relanzamiento?
Ciertamente las alianzas electorales del PAN y el PRI, reflejaban una crisis de identidad en ambos partidos, descolocados por el el triunfo morenista del 2018. El PAN busca regresar a los orígenes y lleno de símbolos su “relanzamiento” en el Frontón México, el mismo lugar donde hace 86 años fue fundado. La ceremonia, encabezada por figuras que han dirigido al partido en los últimos años, marcó un intento por renovar su imagen y trazar un nuevo rumbo hacia las elecciones de 2027. Sin embargo, la presencia de personajes señalados por presuntas irregularidades, como la creación de un cártel inmobiliario en la Ciudad de México, generó cuestionamientos sobre la autenticidad de este cambio.
Un adiós a las alianzas y la sombra del Prian
El evento tuvo como uno de sus ejes centrales el anuncio del “fin de una era de alianzas”. Jorge Romero Herrera, dirigente nacional del PAN, aseguró que el partido rompe con el pasado en el que unió fuerzas con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), conformando el llamado “Prian”. Esta sociedad, que buscaba frenar el avance de Morena, resultó en derrotas contundentes en las elecciones presidenciales de 2018 y 2024, dejando al PAN en una posición debilitada. Romero Herrera enfatizó que el futuro del partido no dependerá de coaliciones partidistas, sino de “auténticos liderazgos ciudadanos”. Sin embargo, las versiones sobre posibles negociaciones con Movimiento Ciudadano para formar un nuevo bloque opositor matizan esta declaración de independencia.
Voces de apoyo y críticas al gobierno
El relanzamiento contó con la participación de figuras prominentes del conservadurismo mexicano e internacional. El empresario Claudio X. González, conocido por su activismo opositor, estuvo presente, mientras que el exconsejero presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, envió un video-mensaje convocando a “rescatar la democracia” y evitar ser “cómplices de la regresión”. Desde España, el ex presidente José María Aznar elogió al PAN como un bastión de estabilidad, seriedad y compromiso con la democracia liberal frente al “populismo”. Por su parte, Ramón Castro, obispo de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, llamó a los panistas a trabajar por el bien común.
Un nuevo rostro con ecos del pasado
El acto no solo sirvió para anunciar una nueva etapa, sino también para presentar un renovado logotipo del PAN, con letras inclinadas, un semicírculo y un tono azul más oscuro. Romero Herrera prometió un retorno a la doctrina y esencia del partido, aunque no detalló las acciones concretas para lograrlo. Como parte de la estrategia rumbo a 2027, el PAN lanzó un video que utiliza inteligencia artificial para revivir la imagen de su fundador, Manuel Gómez Morín, quien exhorta a los militantes a “no rendirse”.
Los relevos generacionales
Interesante la presencia de la joven chihuahuense Fernanda Martínez en el acto de “relanzamiento” del PAN, aún cuando no fue anunciada como “relevo generacional”, guarda paralelismo destacables con la senadora morenista Andrea Chávez: mujer, notablemente joven y paisana. Fernanda es quien dirige el Instituto Chihuahuense de la Juventud y tuvo un papel protagónico en el Frontón México.
El profético Zaid
El evento panista nos hizo pensar el final/final del PRI. En un ensayo Gabriel Zaid describió varias formas en que el partido hegemónico podría terminar, no con un colapso dramático, sino a través de procesos graduales de desgaste y cambio. Escenario uno: Madurez política, este escenario implica que el fin del PRI vendría como parte de la madurez democrática de México; el país se democratizaría lentamente, evolucionando de un sistema de partido único a una competencia de múltiples partidos. Zaid señala que este proceso ya estaba en marcha, aunque pocos lo querían reconocer en ese momento, por el miedo a que el caos siguiera al fin del PRI.
Desgaste por corrupción
En el segundo escenario Zaid anticipó que la creciente y «gigantesca» corrupción del régimen priista generaría una «irritación popular», lo que a la larga desgastaría su control. La ineficiencia y los escándalos erosionarían la credibilidad del partido, y la percepción de que gobernaba solo para sí mismo llevaría a un mayor descontento social.
La figura presidencial
En el tercer escenario el ensayo analiza el papel del presidente como una figura central, casi monárquica, dentro del sistema priista; plantea que el fin del PRI vendría con el debilitamiento de esta figura presidencial y la eventual ruptura de la disciplina interna. La competencia por el poder presidencial y las pugnas entre facciones acabarían con el dominio absoluto del partido.
La oposición
En el cuarto escenario el autor consideró la posibilidad de que un líder carismático de la oposición pudiera movilizar a los ciudadanos y desafiar el control del PRI. Años después de su ensayo, el surgimiento del PAN como una alternativa viable y el éxito de candidatos opositores en elecciones locales confirmaron esta posibilidad, por supuesto nos referimos a la campaña de Vicente Fox, en el año 2000, olvidamos el gran candidato que fue, porque nos queda en la memoria un presidente disminuido y huidizo ante el protagonismo de la “señora Martha”.
Un accidente histórico
El quinto y último escenario explorado por Zaid, aunque menos predecible, contempló la posibilidad de que un error grave del gobierno o un evento inesperado (como el terremoto de 1985, que evidenció la ineficacia de la respuesta priista) pudiera precipitar la caída del régimen. Estos «accidentes históricos» podrían acelerar procesos que ya estaban en marcha. En síntesis, el autor veía el fin del PRI como un proceso gradual en el que el partido perdería su hegemonía, incluso si continuaba existiendo como una fuerza política más. Sus escenarios, enfocados en la madurez democrática y el desgaste por corrupción y el autoritarismo, demostraron ser notablemente proféticos. Lo que no previo es que su remplazo en el poder sería un partido con vocación hegemónica y clientelar, que fueron las principales características del PRI, un partido que se diluye.
Fuetazos a Alfredo lozoya
Recientes declaraciones del exalcalde Alfredo «El Caballo» Lozoya Santillán, actual diputado federal plurinominal por Movimiento Ciudadano (MC), quien presume de una gestión «sin endeudar». En su reciente arremetida contra la administración del devaluado alcalde Salvador «Chava» Calderón (de la coalición PAN-PRI-PRD), Lozoya critica un supuesto «presupuesto sobre excedido». Sin embargo, esta postura choca frontalmente con los registros financieros y operativos heredados de su periodo al frente del Ayuntamiento, ha sido fácilmente refutadas.
La herencia de “El caballo”
El choque ideológico es claro: MC, con Lozoya como figura clave, se presenta como «ciudadano y eficiente», mientras Calderón denuncia una herencia caótica que obligó a «tapar agujeros» antes de avanzar. En los dimes y diretes al parecer queda claro que la deuda heredada fue de 27 millones de presos: 16 de aguinaldos pendientes y 11 millones de obras del presupuesto participativo, o sea pagos adeudados por proyectos comunitarios ya ejecutados (pavimentación, drenaje en colonias como Héroes y Maclovio Herrera). Proveedores amenazaron con embargos; la actual administración negoció convenios para evitar parálisis en obras 2025.
