Palm Beach, Florida.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló el domingo que su administración mantiene conversaciones con las autoridades cubanas y expresó optimismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo bilateral, en medio de una intensa campaña de presión económica contra la isla tras la captura del exmandatario venezolano Nicolás Maduro.
Desde Mar-a-Lago, su residencia en Florida, Trump declaró a la prensa: «Estamos hablando con el pueblo de Cuba, con los más altos responsables de Cuba. Ya veremos qué pasa, pero creo que vamos a llegar a un acuerdo con Cuba».
El mandatario describió a la nación caribeña como «una nación en quiebra» desde hace años, agravada ahora por la pérdida del apoyo venezolano. «Cuba es una nación fallida. Lo ha sido por mucho tiempo, pero ahora ya no tiene a Venezuela para apoyarla», enfatizó.
La ofensiva estadounidense se intensificó tras la detención de Maduro el 3 de enero durante una operación militar en Venezuela. Desde entonces, Trump ha centrado sus amenazas en el gobierno cubano, al que acusa de representar una «amenaza excepcional». El jueves firmó un decreto ejecutivo que autoriza la imposición de aranceles a países que vendan o suministren petróleo a La Habana, medida que busca asfixiar el suministro energético de la isla.
Previamente, la administración cortó el flujo de crudo venezolano hacia Cuba, principal fuente de combustible en los últimos años. Trump insistió en que no tiene por qué haber una «crisis humanitaria» y predijo que las autoridades cubanas buscarán negociar. «Creo que probablemente vendrían a nosotros y querrían llegar a un acuerdo. Así Cuba volvería a ser libre», afirmó, agregando que «seremos amables» en el proceso.
El gobierno cubano ha denunciado estas acciones como un intento de «asfixiar» a su población, que enfrenta frecuentes apagones y escasez de combustible. Aunque no ha confirmado ni desmentido las conversaciones mencionadas por Trump, fuentes oficiales en La Habana no descartaron el sábado la posibilidad de un «diálogo serio» con Washington.
Las declaraciones de Trump ocurren en un contexto de severa crisis energética en Cuba, exacerbada por la caída del aliado venezolano. Analistas ven en este giro una estrategia de máxima presión combinada con la oferta de negociación, aunque los términos de un eventual acuerdo permanecen inciertos.
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