Washington, D.C.- La nueva liberación de archivos sobre Jeffrey Epstein, desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos el 30 de enero de 2026, no ha calmado la tormenta: al contrario, ha avivado las teorías más oscuras con testimonios que rozan lo macabro y revelaciones sobre la red de contactos del financiero.
Entre los documentos destacan denuncias de rituales sádicos. Un informe del FBI (EFTA00147661) recoge el relato de una supuesta víctima que asegura haber presenciado, en un yate vinculado a Epstein, abusos brutales y un “sacrificio ritual” en el que se cortaron pies con cimitarra sin dejar cicatrices, además de descuartizamiento de bebés, extracción de intestinos y consumo de heces por parte de participantes. Estas afirmaciones, ampliamente difundidas en redes, son tratadas por fuentes oficiales como no verificadas y de dudosa credibilidad.
Otro correo, atribuido a la publicista Peggy Siegal en 2009, menciona un viaje a Kenia y ofrece a Epstein “traer un bebé pequeño… o dos. ¿Niños o niñas?”, lo que ha disparado especulaciones sobre tráfico infantil, aunque podría interpretarse de forma menos siniestra en contexto.
En relación con el expríncipe Andrés, un correo interno cita a Bryan Miller acusando a Ghislaine Maxwell de reclutar a una joven que terminó como “esclava sexual y tortura”, con el príncipe como cómplice en su tortura y asesinato. Ninguna de estas graves imputaciones ha sido probada en tribunales.
La red de influencias de Epstein sigue impresionando. El actual secretario de Comercio, Howard Lutnick, aparece coordinando una visita familiar a Little Saint James en 2012, tras la condena de 2008 del financiero. Nombres como Elon Musk, Bill Clinton, Donald Trump, Serguéi Brin, Larry Summers, Brett Ratner y Steven Tisch surgen en invitaciones, fotos o correos, sin que ello implique participación criminal.
Los archivos confirman que Epstein mantuvo acceso privilegiado a élites incluso después de su condena, operando con notable impunidad. No obstante, el Departamento de Justicia ha retirado miles de páginas por errores que exponían datos de víctimas y subraya que muchas entradas son tips anónimos sin corroboración.
El caso Epstein sigue siendo un espejo incómodo del poder y la opacidad, con acusaciones extremas que polarizan sin resolverse del todo.