Ciudad Juárez, Chihuahua.- Un brutal ataque armado irrumpió en la tranquilidad de la colonia Infonavit Casas Grandes la noche del lunes, dejando un saldo de tres hombres sin vida dentro de un domicilio familiar. Los agresores, un grupo de sujetos fuertemente armados, abrieron fuego con rifles de alto poder contra las víctimas, en un hecho que presenciaron menores y parientes directos, sumiendo al vecindario en el terror y reactivando las alertas por la escalada de violencia en la región.
El suceso se consumó alrededor de las 8 de la noche en el cruce de las calles Manuel Anguiano y Miguel Cuenca, un sector residencial de la zona poniente de Ciudad Juárez conocido por sus viviendas de interés social. Según los primeros reportes policiales y testimonios de residentes, los pistoleros irrumpieron en la casa sin mediar palabra, disparando ráfagas indiscriminadas que perforaron puertas y paredes antes de cebarse en las personas que se encontraban en el interior. Las detonaciones, descritas como «un infierno de balas» por uno de los vecinos, resonaron por varias cuadras, alertando a la comunidad que, atónita, vio cómo la escena se convertía en un caos de sirenas y luces intermitentes.
El terror en el corazón del hogar
La crudeza del atentado no se limitó a la letalidad de las armas empleadas, sino al contexto doméstico en que ocurrió. Las víctimas, tres hombres de edades aproximadas entre los 25 y 40 años —aún sin identificar oficialmente por las autoridades—, fueron acribilladas en la sala principal de la vivienda, un espacio que momentos antes albergaba una reunión familiar rutinaria. Testigos oculares, que prefirieron el anonimato por temor a represalias, relataron cómo los agresores actuaron con precisión quirúrgica, ignorando los gritos de súplica de mujeres y niños que se arrojaron al suelo para resguardarse. «Entraron como bestias, disparando a todo lo que se movía; los niños lloraban abrazados a sus madres», evocó una fuente cercana al lugar, cuya voz temblaba al rememorar el pánico colectivo.
Hasta el momento, no se ha establecido un móvil claro para el crimen, aunque elementos de la investigación preliminar apuntan a posibles vínculos con disputas territoriales entre grupos delictivos que operan en las periferias de Juárez. Las armas largas utilizadas —posiblemente fusiles AK-47 o AR-15, según peritos balísticos— son un sello distintivo de ejecuciones vinculadas al crimen organizado, que en los últimos meses ha intensificado su presencia en colonias como Infonavit Casas Grandes, un antiguo bastión de familias trabajadoras ahora salpicado por la inseguridad.
El llamado al número de emergencias 911 no se hizo esperar: apenas minutos después de las primeras ráfagas, una docena de reportes inundaron la línea, describiendo «disparos y gritos» en la zona. Los agentes de la Policía Municipal fueron los primeros en llegar, desplegándose con chalecos antibalas y armas largas para asegurar el perímetro y evitar una segunda agresión. Rápidamente acordonaron el área con cinta amarilla, preservando casquillos de bala esparcidos por el piso y manchas de sangre que manchaban el umbral de la puerta principal.
No tardaron en sumarse elementos de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua (FGE), quienes asumieron el mando de las diligencias periciales bajo la luz de reflectores portátiles. Investigadores forenses recolectaron huellas dactilares en muebles volcados y analizaron trayectorias de proyectiles que atravesaron el techo de lámina. Paralelamente, peritos del Servicio Médico Forense (Semefo) procedieron al levantamiento de los cadáveres, envueltos en bolsas negras y trasladados al anfiteatro para autopsias que determinarán la cantidad exacta de impactos —estimada en más de 30 por víctima— y posibles sustancias en los cuerpos. «Estamos ante un caso de alto impacto; no escatimaremos recursos para dar con los responsables», declaró un portavoz de la FGE en breves declaraciones a la prensa congregada, aunque evitó especulaciones sobre la identidad de los atacantes.
Una octubre sangriento que no da tregua
Este multihomicidio no es un hecho aislado, sino el broche de una semana letal en Ciudad Juárez. Con los tres fallecidos de anoche, el lunes cerró con cinco homicidios dolosos en la ciudad, elevando la cuenta mensual a cerca de medio centenar —un ritmo que posiciona a Chihuahua como uno de los estados más violentos del país en 2025. Expertos en seguridad atribuyen esta oleada a la fragmentación de cárteles locales, que disputan rutas de tráfico de fentanilo y mariguana en las inmediaciones de la frontera. Familias como la de las víctimas, atrapadas en el fuego cruzado, claman por mayor patrullaje y programas de prevención, mientras la comunidad de Infonavit Casas Grandes cierra puertas con doble cerrojo y velas en memoria de los caídos.
La FGE mantiene el caso abierto, con videocámaras de vigilancia cercanas bajo revisión y llamados a testigos anónimos para reconstruir la fuga de los sicarios, quienes se volatilizaron en un vehículo oscuro por calles aledañas. Juárez, una vez más, despierta con el eco de la impunidad, aguardando justicia en medio de la niebla matutina.



