1.-Pablo Gómez se consolidó como líder durante el movimiento estudiantil de 1968, un hito de resistencia contra la represión estatal, que lo llevó a ser encarcelado hasta 1971 tras la masacre de Tlatelolco. Su militancia en el Partido Comunista Mexicano y el Partido Socialista Unificado de México lo posicionó como un referente de la izquierda radical. Sin embargo, su enfoque dogmático y su vínculo con corrientes socialistas rígidas generaron críticas por su falta de flexibilidad en un contexto político cambiante, lo que limitó su influencia en sectores más amplios. Era un radical de izquierda, transformado hoy en radicales del oficialismo.
2.- Como diputado y senador en múltiples legislaturas (ocho, todas plurinominles), Gómez destacó por su oposición al rescate bancario de los 90 y al «Pemexgate», mostrando compromiso con la transparencia. Fue líder nacional del PRD (1999-2000) y representante ante el INE, pero su trayectoria incluye críticas por su apoyo inicial a las elecciones de 2006, que luego cuestionó, reflejando incoherencias. Su abandono del PRD en 2016 para unirse a Morena levantó críticas por el oportunismo político, al alinearse con el ascenso de Andrés Manuel López Obrador.
3.- Al frente de la Unidad de Inteligencia Financiera(UIF), Gómez actuó de manera facciosa y su desempeño fue pobre por decir lo menos. Por ello su gestión fue duramente criticada por su politización, enfocándose en adversarios del gobierno de AMLO mientras se acusaba de negligencia en temas de lavado de dinero ligado al crimen organizado, señaladamente nada hizo sobre La Barredora y los onerosos gastos de la caravanas de la salud en Chihuahua, del la senadora Andrea Chávez. Esta selectividad debilitó la credibilidad de la UIF como institución técnica, dejando claro un uso ideológico de su poder.
4.- Designado por Claudia Sheinbaum para encabezar la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, Gómez propone cambios radicales, como eliminar las diputaciones plurinominales, a pesar de haber ingresado al Congreso por esa vía en 1979. Esta contradicción ha generado críticas por incoherencia y por buscar consolidar el dominio de Morena, sacrificando la pluralidad que alguna vez defendió. Su papel, aunque respaldado por su experiencia, es visto como un intento de perpetuar el poder oficialista, cuestionando su compromiso con una democracia equitativa. En resumen, la trayectoria de Gómez refleja una vida dedicada a la izquierda, pero marcada por contradicciones, politización y cuestionamientos sobre su coherencia ideológica, especialmente en sus roles más recientes.



