La reforma electoral propuesta para 2025 en México, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y el partido Morena, representa para el discurso oficial, un intento ambicioso de rediseñar las reglas del juego democrático en el país. Con el objetivo declarado de fortalecer la democracia participativa, reducir los costos de los procesos electorales y combatir prácticas como el nepotismo, esta iniciativa ha generado un intenso debate entre actores políticos, académicos y la sociedad civil.
Si bien la reforma promete abaratar el sistema electoral, también despierta preocupaciones sobre sus posibles implicaciones en la pluralidad, la autonomía de las instituciones y el equilibrio de poderes. Trataremos de acercarnos a los puntos clave de la reforma, sus objetivos, los argumentos a favor y en contra, y los riesgos que podrían derivarse de su implementación.
Contexto y antecedentes
México ha recorrido un largo camino en la construcción de su democracia. Desde las reformas electorales de finales del siglo XX, que dieron origen al Instituto Federal Electoral (IFE) y posteriormente al Instituto Nacional Electoral (INE), el país ha buscado consolidar un sistema electoral transparente y confiable. Sin embargo, el alto costo de los procesos electorales, la percepción de privilegios en los partidos políticos y la persistencia de prácticas como el nepotismo han alimentado el descontento ciudadano. En este contexto, la reforma electoral de 2025 se presenta por la presidenta Claudia Sheinbaum como una continuación de las transformaciones impulsadas por la llamada Cuarta Transformación(4T), iniciada bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
La presidenta Sheinbaum, quien asumió el cargo en octubre de 2024, ha retomado algunos elementos de la reforma electoral propuesta por su antecesor en 2022, aunque con matices propios. A diferencia de la iniciativa de López Obrador, que buscaba reemplazar al INE por un nuevo organismo y eliminar los distritos uninominales, la propuesta actual dice que se mantiene la autonomía del INE, pero introduce cambios significativos en la estructura del sistema electoral. La creación de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, encabezada por Pablo Gómez, marca el inicio de un proceso que ofrecen será participativo, pero que también ha generado escepticismo por la falta de inclusión de voces opositoras en su diseño inicial.
Principales propuestas de la reforma
La reforma electoral de 2025 abarca varios puntos clave que buscan transformar el sistema político mexicano:
Uno de los ejes centrales es prohibir la reelección inmediata de legisladores y alcaldes, con el argumento de promover la rotación en el poder y evitar la perpetuación de elites políticas. Esta medida, que fue una promesa de campaña de Sheinbaum, responde a la percepción de que la reelección fomenta el clientelismo y el estancamiento político.
La propuesta incluye una disminución de hasta el 50% en las prerrogativas públicas destinadas a los partidos, con el objetivo de redirigir estos recursos a programas sociales. Este punto busca responder a las críticas sobre el elevado costo de mantener a los partidos políticos, aunque también plantea riesgos para la competitividad de las fuerzas políticas más pequeñas, los cuales podrían ser expuesto a la inanición.
Quizás el aspecto más polémico es la propuesta de eliminar los escaños de representación proporcional (plurinominales) en el Congreso, reduciendo el número de diputados de 500 a 300 y de senadores de 128 a 96. Esto implicaría que todos los legisladores sean elegidos por voto directo, lo que, según el gobierno, fortalecería la representatividad al premiar a quienes ganan elecciones en las urnas. Sin embargo, esta medida podría limitar la pluralidad al dificultar la representación de partidos minoritarios. Una alternativa a esta radical propuesta es la de contén car con los legisladores de primera m minoría.
La reforma propone restricciones para impedir que familiares directos de funcionarios públicos ocupen cargos de elección popular, buscando erradicar prácticas que perpetúan dinastías políticas. Este punto ha sido bien recibido en general, aunque su implementación requerirá mecanismos claros para evitar vacíos legales.
Aunque se asegura que el INE mantendrá su autonomía, se plantean recortes a su presupuesto y una posible reducción en el número de consejeros electorales (de 11 a un número menor). Además, se analiza la elección de consejeros y magistrados electorales por voto popular, una medida que busca democratizar estas instituciones, pero que genera preocupación por el riesgo de politización y las fallas de la reciente elección de jueces, son una alerta.
La reforma también contempla la implementación del voto electrónico y mejoras en el acceso al voto para los mexicanos en el extranjero, con el objetivo de modernizar los procesos electorales y hacerlos más inclusivos.
Argumentos a Favor
El gobierno de Sheinbaum y Morena argumentan que la reforma electoral es un paso necesario para fortalecer la democracia participativa y hacerla más eficiente. Entre los principales argumentos a favor se encuentran:
El alto costo de las elecciones en México (como los 8,000 millones de pesos gastados en las elecciones judiciales de 2024) es un punto de crítica recurrente. La reducción del financiamiento a partidos y la optimización de los recursos del INE buscan liberar fondos para prioridades sociales como la salud y la educación.
Las medidas contra el nepotismo y la reelección son vistas como un esfuerzo para desmantelar estructuras de poder que han perpetuado prácticas clientelistas y dinastías políticas, esto no obstante que una de las familias con mayores posiciones en el aparato gubernamentales el de la propia dirigente de MORENA, Luisa María Alcalde, lo que parece un desmentido a tal propósito.
La eliminación de plurinominales se presenta como una forma de garantizar que los legisladores sean elegidos directamente por los ciudadanos, evitando que los partidos asignen escaños por acuerdos internos, y sean las diruiencias y sus amigos quienes ocupen estos escaños.
Temor a un retroceso
A pesar de los objetivos declarados, la reforma ha generado críticas significativas por parte de la oposición, expertos electorales y sectores de la sociedad civil. Se teme que la eliminación de los plurinominales podría beneficiar desproporcionadamente a Morena, que cuenta con una fuerte presencia territorial. Esto podría reducir la representación de partidos pequeños y minorías, debilitando la pluralidad en el Congreso. Expertos como Arturo Sánchez Gutiérrez advierten que esta medida podría desequilibrar la representación proporcional, afectando la diversidad política.
Otro temor, aunque se promete mantener la autonomía del INE, los recortes presupuestales y la posible elección popular de consejeros podrían comprometer su independencia y capacidad operativa. La experiencia de la elección judicial de 2024 mostró que los recortes pueden limitar la organización de comicios, afectando la calidad de los procesos electorales.
La oposición, incluyendo partidos como el PAN, PRI y MC, ha denunciado que no han sido incluidos en la construcción de la reforma. Expertos como José Woldenberg y Lorenzo Córdova exigen un debate amplio e incluyente que garantice el fortalecimiento de las instituciones democráticas.
La posible desaparición de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLES) preocupa a quienes ven en ellos un pilar del federalismo. Centralizar las elecciones en el INE podría limitar la capacidad de los estados para organizar sus propios comicios.
Los grandes retos
La reforma electoral de 2025 tiene el potencial de transformar profundamente el sistema político mexicano, pero su éxito dependerá de la forma en que se implemente. Por un lado, medidas como la reducción de costos y el combate al nepotismo responden a demandas ciudadanas legítimas. Por otro, la eliminación de plurinominales y los ajustes al INE plantean riesgos para la pluralidad y la autonomía institucional, especialmente en un contexto donde Morena domina el panorama político de manera aplastante.
Uno de los mayores retos será lograr un consenso amplio que incluya a la oposición, la sociedad civil y las instituciones electorales. La experiencia de reformas previas, como la de 1979 impulsada por Jesús Reyes Heroles, demuestra que el diálogo plural es clave para construir cambios duraderos y legítimos. Sin embargo, la composición de la Comisión Presidencial, dominada por figuras cercanas al oficialismo, ha generado dudas sobre la inclusividad del proceso.
Además, la reforma deberá equilibrar la búsqueda de eficiencia con la preservación de la calidad democrática. Reducir recursos sin garantizar la capacidad operativa del INE o los OPLES podría generar problemas logísticos en futuras elecciones, como ocurrió en 2024. Asimismo, la elección popular de consejeros electorales, aunque atractiva en teoría, podría politizar un proceso que requiere imparcialidad y experiencia técnica.
La encrucijada
La reforma electoral de 2025 en México se encuentra en una encrucijada: puede ser una oportunidad para modernizar el sistema político, hacerlo más eficiente y acercarlo a las demandas, ciudadanas como dice el discurso oficial, o puede convertirse en un instrumento para consolidar el poder de MORENA, debilitando la pluralidad y la autonomía institucional. Para que esta iniciativa cumpla con su promesa de fortalecer la democracia, será crucial que el proceso de discusión sea transparente, incluyente y basado en el consenso y hasta ahora hay visos de todo lo contrario.
El camino hacia una democracia sólida en México ha sido largo y no exento de desafíos. La reforma electoral debe construirse sobre los logros del pasado, como la creación del INE y los OPLES, y no sobre la premisa de que todo debe empezar de cero. Como señala Arturo Sánchez Gutiérrez, “la democracia no empezó en 2018”. Escuchar a todas las voces, garantizar la autonomía de las instituciones y preservar la pluralidad serán los pilares para que esta reforma no solo sea aprobada, sino que también sea aceptada como un paso hacia un sistema político más justo y representativo. El futuro de la democracia mexicana depende de ello



