1.- El 7 de enero de 2026, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, anunció posibles ajustes en su gabinete estatal debido al proceso electoral de 2027, donde varios funcionarios podrían dejar sus cargos para buscar candidaturas. En este contexto, la mandataria abrió públicamente la puerta a la incorporación formal de Diódoro Carrasco Altamirano, exgobernador de Oaxaca y actual asesor en su administración, a un puesto clave. De manera coloquial, Campos «destapó» a Carrasco al dirigirse a él directamente: “Te estoy destapando, maestro Carrasco”, sugiriendo posibles roles en dependencias como la Secretaría General de Gobierno, Secretaría de Desarrollo Humano y Bien Común, Secretaría de Seguridad Pública Estatal o incluso la Fiscalía General del Estado. Esta declaración, refleja una estrategia pragmática para cubrir vacantes con experiencia probada en gobernabilidad.
2.- Diódoro Humberto Carrasco Altamirano, nacido en 1954 en Oaxaca, es un economista con una larga trayectoria política que inició en el PRI, partido al que renunció en 2005 para unirse al PAN. Fue gobernador de Oaxaca (1992-1998), senador, diputado federal y secretario de Gobernación federal (1999-2000) bajo Ernesto Zedillo, donde gestionó crisis nacionales y la transición democrática. En Chihuahua, desde al menos 2023, ha actuado como asesor cercano a Maru Campos, participando en giras, reuniones de seguridad y consejos con exgobernadores. Su expertise en temas de seguridad y planeación administrativa lo posiciona como un recurso valioso para la administración panista, especialmente en un estado con desafíos como la violencia fronteriza.
3.- Sin embargo, la figura de Carrasco arrastra controversias significativas que podrían generar críticas a su eventual integración formal. En Oaxaca, su gestión como gobernador ha sido vinculada por analistas al legado de autoritarismo y clientelismo que facilitó tensiones sociales posteriores, como el movimiento de 2006. Además, en Puebla, donde fue secretario general de Gobierno (2016-2018), enfrentó acusaciones de desvío de recursos públicos por millones de pesos y entrega irregular de notarías, aunque no todas prosperaron judicialmente. Críticos lo señalan como un político oportunista, con fracasos electorales y un descrédito en su estado natal, lo que plantea dudas sobre si su experiencia representa renovación o perpetuación de prácticas del viejo régimen priista.
4.- En última instancia, esta posible incorporación subraya las tensiones en la política chihuahuense: por un lado, la necesidad de estabilidad y expertise ante salidas electorales y retos de seguridad; por otro, el riesgo de importar figuras externas con bagaje polémico, en un contexto donde la administración de Maru Campos busca proyectar resultados y competitividad rumbo a 2027. A sus 72 años, Carrasco ofrece conocimiento acumulado, pero su inclusión podría exponer al gobierno a escrutinios por asociaciones históricas y diluir esfuerzos de renovación generacional, cuestionando si prioriza la experiencia probada sobre la innovación necesaria en un panorama político volátil.
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