Berlín, Alemania.- El actor sueco Stellan Skarsgård, de 74 años, lanzó una dura crítica contra el presidente estadounidense Donald Trump durante la conferencia de prensa de los Premios del Cine Europeo celebrada el sábado en Berlín. Tras recibir el galardón a Mejor Actor por su papel en Valor sentimental, Skarsgård fue cuestionado sobre las exigencias de Trump para que Dinamarca entregue el territorio autónomo de Groenlandia.“
Es absurdo, ¿verdad?”, exclamó el intérprete conocido por su trabajo en Dune. “Es un hombrecillo megalomaníaco que intenta apoderarse del mundo. Se apoderó de Venezuela, de repente, y eso es por Chevron. Se apoderará de Groenlandia por sus minerales. Es un criminal”.
Las declaraciones del actor llegan en medio de una escalada de tensiones entre Washington y varios países europeos. Ese mismo sábado, Trump publicó un extenso mensaje en su red Truth Social amenazando con imponer aranceles del 10 % (a partir del 1 de febrero) y hasta del 25 % (desde junio) a las exportaciones hacia Estados Unidos de ocho naciones —entre ellas Dinamarca, Suecia, Noruega, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia— si no aceptan un acuerdo para la “compra completa y total” de Groenlandia.
El mandatario estadounidense ha justificado su interés en la isla ártica por motivos de “seguridad nacional”, aunque críticos señalan el valor estratégico de sus abundantes recursos minerales en un contexto de cambio climático y competencia geopolítica.
Skarsgård vinculó la situación con la reciente intervención estadounidense en Venezuela, donde fuerzas de EE.UU. derrocaron al presidente Nicolás Maduro a inicios de enero. Tras la operación, Trump impulsó negociaciones con la petrolera Chevron para ampliar su presencia y explotación de reservas, lo que el actor interpreta como patrón expansionista motivado por intereses corporativos.
La fuerte reacción del veterano actor refleja el creciente malestar en Europa ante las políticas de presión comercial de Trump. Varios gobiernos afectados emitieron comunicados conjuntos calificando las amenazas de “chantaje” y advirtiendo sobre el riesgo de deterioro en las relaciones transatlánticas. La Unión Europea analiza posibles contramedidas ante lo que algunos líderes llaman una “espiral peligrosa”.