Ciudad de México.- En un Congreso de la Unión que parece más inclinado a las ausencias que a las deliberaciones, la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública se ha convertido en el reflejo de un desorden que genera burlas y críticas. Este jueves 23 de octubre, la sala de Protocolo en San Lázaro lució desolada: de 58 diputados integrantes, solo uno pisó el recinto físicamente, mientras se aprobaba a contrarreloj una iniciativa clave contra la extorsión. No es un caso aislado; días antes, el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco optó por el pádel en lugar de la seriedad legislativa, y en paralelo, el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador protagonizó un supuesto berrinche por el retiro de sus escoltas de seguridad. Estos episodios pintan un panorama de laxitud que cuestiona la dedicación de quienes representan a millones.
Un salón vacío y una aprobación exprés
La sexta reunión extraordinaria de la Comisión de Presupuesto, convocada para dictaminar sobre la Ley General de Extorsión –una iniciativa impulsada por el gobierno de Claudia Sheinbaum para endurecer penas contra este delito rampante–, se desarrolló en un ambiente casi surrealista. El diputado Reginaldo Sandoval Flores, coordinador del Partido del Trabajo (PT), fue el único en presentarse en persona al vasto salón de Protocolo, el más grande de la Cámara de Diputados. Vestido con traje y corbata, levantó la mano solo para votar a favor de la opinión, en un gesto que subrayó la soledad del momento.
La ausencia de la presidenta de la comisión, la morenista Merilyn Gómez Pozos, obligó a la secretaria técnica, Irma Virginia Minero Ramos, a tomar las riendas de la sesión. Gómez Pozos, conectada de forma remota desde su domicilio, no intervino en la dirección de los trabajos. De los restantes legisladores, 44 optaron por la modalidad virtual –muchos desde sus hogares o incluso en movimiento–, mientras que 13 brillaron por su completa inasistencia, ni física ni digital. La «reunión» no superó los 18 minutos: un trámite relámpago que culminó con la aprobación unánime de la opinión, lista para enviarse al pleno. Críticos en redes sociales y entre la oposición la tildaron de «sesión fantasma», un ejemplo de cómo el formato híbrido, aprobado en 2023 por PAN, PRI, PRD, PT, PVEM y Morena, ha facilitado la desatención.
Este vacío no es solo simbólico. La Comisión de Presupuesto maneja el destino de billones de pesos en el Paquete Económico 2026, y su labor define prioridades en salud, educación y seguridad. Que una deliberación sobre extorsión –delito que afecta a miles de negocios y ciudadanos anualmente– se resuelva con tal desdén genera dudas sobre la profundidad de los análisis y el compromiso real de los legisladores.
Del pádel al pleno: La desconexión de Cuauhtémoc Blanco
La ironía se acentúa al recordar que esta «sesión vacía» llega apenas días después de otro escándalo en la misma comisión. El pasado 20 de octubre, durante la votación de la opinión sobre la nueva Ley General de Aguas y reformas a la Ley de Aguas Nacionales, el diputado Cuauhtémoc Blanco Bravo –exgobernador de Morelos y figura icónica del balompié– se conectó remotamente solo para marcar asistencia. Lo que nadie esperaba era el telón de fondo: raquetazos y risas de pádel, un deporte de moda entre la élite, que se filtraron por su micrófono abierto.
Videos virales capturaron el momento: Blanco, visiblemente sudado y con raqueta en mano, interrumpe brevemente la cancha para confirmar su presencia ante la comisión. «¡Asistencia porfa!», se oye pedir a un compañero, mientras los golpes contra la pelota resuenan como un eco de despreocupación. El diputado morenista no participó en el debate ni en la votación propiamente dicha; su intervención se limitó a ese fugaz check-in. Ante las críticas en redes, donde acumuló miles de burlas y memes, Blanco respondió con sorna: «Que me multen», minimizando la posible sanción –que, de aplicarse, sería un descuento mínimo en su dieta de más de 100 mil pesos mensuales–.
El incidente no solo expuso la ligereza de Blanco, conocido por su historial de ausentismo en Morelos, sino que reavivó el debate sobre el trabajo remoto en el Congreso. «¿Deber o deporte?», se pregunta la oposición, recordando que esta modalidad se justificó inicialmente por la pandemia, pero hoy parece un salvavidas para distracciones personales. La senadora priista Anabell Ávalos Ávalos llegó a proponer castigos drásticos: desde descuentos salariales hasta la separación del cargo para quienes duerman, vean fútbol o falten sin justificación en sesiones clave.



