Lisboa, Portugal.- El exsubsecretario de Turismo Simón Levy, figura controvertida del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, se encuentra en el centro de un torbellino informativo este 28 de octubre de 2025. Reportes iniciales de la periodista investigadora Sanjuana Martínez aseguran que Levy fue retenido por autoridades migratorias portuguesas en una estación de Lisboa, apenas seis horas antes de que la noticia estallara en redes sociales. Sin embargo, el propio implicado desmiente categóricamente la versión, tildándola de «fake news» en un audio difundido en X, donde su voz se escucha clara y desafiante: «Están desesperados». La ausencia de confirmación oficial deja el caso en un limbo diplomático, agravado por la falta de tratado de extradición entre México y Portugal.
La historia remite a un litigio inmobiliario que data de 2021, cuando Levy, entonces un funcionario en ascenso, se vio envuelto en denuncias que lo pintan como agresor. Todo gira en torno a Emma Santos, una mujer de 70 años que lo acusa de daños a la propiedad, fraude, amenazas y violencia de género. Un video clave, grabado en ese año, muestra a Levy pateando la puerta de un departamento en la Ciudad de México, un acto que la Fiscalía capitalina califica como prueba irrefutable de agresión. «No fue un arrebato; fue un patrón de intimidación», ha sostenido Santos en declaraciones previas, según documentos judiciales revelados en agosto de 2025.
El fantasma de la ficha roja: de la denuncia a la alerta global
El detonante internacional llegó con un oficio del Poder Judicial de la Ciudad de México fechado el 8 de agosto de 2025, que impulsó a la Fiscalía General de Justicia (FGJ) a solicitar una ficha roja a Interpol el 25 del mismo mes. Esta alerta, emitida por presuntos daños dolosos a la propiedad en el marco de ese pleito inmobiliario, clasifica a Levy como prófugo de la justicia mexicana. Fuentes cercanas al caso indican que la solicitud se basó en incumplimientos contractuales y obras ilegales en el inmueble disputado, agravados por las amenazas documentadas contra Santos.
Levy, de 45 años y con un perfil que lo llevó de empresario a subsecretario de Planeación Turística en la Secretaría de Turismo (Sectur), ha respondido con una narrativa de persecución política. En publicaciones recientes en X, donde acumula miles de seguidores, se ha descrito como «víctima de la maquinaria del poder» tras su ruptura con el morenismo. Su rol en la campaña de 2018, donde ayudó a la victoria de AMLO, ahora se invierte en un mea culpa público: «Pido perdón por haber contribuido a ganar esas elecciones», escribió en un tuit que se viralizó semanas atrás. Este contexto añade capas al drama: ¿es un ajuste de cuentas o justicia debida?
En Portugal, donde Levy reside desde hace meses, la situación se complica por la inexistencia de un convenio bilateral de extradición con México. Expertos en derecho internacional consultados por este medio explican que, incluso si la detención fuera real, las autoridades lusas podrían optar por una retención temporal mientras Interpol verifica la ficha roja. «Sin tratado, la extradición depende de la buena voluntad y el análisis caso por caso», detalla un jurista anónimo de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Martínez, en su cuenta de X, profundizó: «Él argumenta un amparo contra la extradición, pero le fue negado. Pretende reservar sus datos». Sin embargo, hasta el cierre de esta edición, ni la Policía de Seguridad Pública portuguesa ni la FGJ han emitido comunicados oficiales.



