Nueva York, EE.UU.- El cofundador del Cártel de Sinaloa, Ismael El Mayo Zambada, fue sentenciado a cadena perpetua por un juez federal de la Corte del Distrito Este de Nueva York, concluyendo de manera definitiva uno de los procesos judiciales más significativos contra el narcotráfico internacional. La resolución judicial priva de la libertad de por vida al capo mexicano de 78 años de edad, tras ser hallado culpable de múltiples cargos relacionados con la delincuencia organizada y el tráfico masivo de estupefacientes.
La sentencia dictada en los tribunales de Brooklyn ratificó la gravedad de las imputaciones sostenidas por los fiscales del Departamento de Justicia de Estados Unidos. A lo largo del procedimiento penal, el Ministerio Público federal estadounidense acreditó la responsabilidad de Zambada en la dirección continuada de una empresa criminal dedicada a la importación y distribución de miles de toneladas de cocaína, heroína, marihuana y metanfetaminas, así como la fabricación ilegal y tráfico de fentanilo hacia territorio estadounidense, sustancia que ha detonado una crisis de salud pública en ese país.
El fallo judicial contempla también sanciones accesorias de alto impacto económico. El tribunal ordenó el decomiso de miles de millones de dólares en bienes y activos financieros vinculados a las operaciones ilícitas desarrolladas por el capo durante más de cuatro décadas de actividad delictiva. Las autoridades estadounidenses argumentaron que la penalidad máxima resultaba proporcional al daño social acumulado, el uso generalizado de la violencia armada y las redes de corrupción institucional tejidas para mantener la hegemonía del grupo criminal en el pacífico mexicano.
La reclusión perpetua se produce tras su histórica captura y traslado forzado a territorio estadounidense en julio de 2024, luego de ser retenido en una pista aérea de Santa Teresa, Nuevo México. A pesar de los esfuerzos de su defensa legal por atenuar la pena argumentando la avanzada edad del procesado y sus complicaciones de salud crónicas, el juzgador determinó que las agravantes por liderar una estructura transnacional de alta peligrosidad inhabilitaban cualquier posibilidad de beneficio procesal.
Con esta resolución, el sistema de justicia de Estados Unidos cierra el capítulo penal contra el último de los líderes históricos del Cártel de Sinaloa que permanecía en libertad, disponiendo su traslado inmediato a una prisión de máxima seguridad federal donde cumplirá el resto de sus días sin derecho a libertad condicional. La sentencia fue recibida por las agencias de inteligencia norteamericanas como un logro emblemático en la estrategia de combate a las organizaciones dedicadas al tráfico de opiáceos sintéticos.



