LA HABANA, Cuba.- El exmandatario cubano Raúl Castro Ruz se encuentra en estado crítico y bajo asistencia médica de emergencia tras sufrir un presunto accidente cerebrovascular, según reportes de fuentes de inteligencia y el entorno cercano al poder en la isla, mientras el gobierno mantiene un absoluto hermetismo sobre su evolución.
A sus 95 años, el líder de la llamada generación histórica de la revolución cubana permanece conectado a equipos de soporte vital en un complejo médico militar de la capital, bajo un estricto protocolo de seguridad que restringe el acceso incluso a funcionarios de rango medio en el Partido Comunista de Cuba.
La falta de información institucional ha disparado las alertas en la región ante un posible desenlace que marque el fin definitivo de la era de los hermanos Castro en la política cubana, iniciada en 1959. Raúl Castro gobernó formalmente el país entre 2008 y 2018 tras suceder a su hermano Fidel, y aunque entregó la presidencia a Miguel Díaz-Canel y posteriormente el liderazgo del partido único en 2021, ha seguido siendo la figura con mayor peso e influencia real detrás de las decisiones estratégicas de la isla.
El silencio oficial del Palacio de la Revolución responde a la tradicional doctrina de opacidad del régimen cubano ante la enfermedad de sus altos dirigentes, una práctica que ya se implementó durante la prolongada convalecencia de Fidel Castro antes de su fallecimiento en 2016. Esta reserva busca evitar un impacto inmediato en el control político interno, especialmente en un contexto de profunda crisis económica, escasez de combustibles y descontento social generalizado en la isla.
Analistas internacionales señalan que, aunque la transición institucional formal ya se ejecutó con el ascenso de la actual dirigencia civil y militar, la desaparición física de Raúl Castro eliminaría el último factor de cohesión interna entre las distintas facciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el aparato de seguridad del Estado.
Corresponsales y agencias informativas en La Habana reportan una aparente normalidad en las calles de la capital, aunque fuentes extraoficiales coinciden en que los mandos militares han incrementado el nivel de vigilancia y monitoreo interno ante cualquier eventualidad que obligue a la difusión de un parte médico o un comunicado nacional en las próximas horas.