- Versión estadounidense (FBI y embajada de EE.UU.): El director del FBI, Kash Patel, describió la acción como un “operativo complejo y de alto riesgo” ejecutado por el Equipo de Rescate de Rehenes (HRT) del FBI en coordinación directa con autoridades mexicanas. Patel destacó la participación de agentes estadounidenses en el terreno y agradeció la colaboración de la presidenta Claudia Sheinbaum, el secretario Omar García Harfuch y fuerzas mexicanas. El embajador Ronald Johnson lo enmarcó como resultado de “presión” conjunta de procuración de justicia de ambos países, pero sin descartar elementos operativos.
- Versión mexicana (Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana): El secretario Omar García Harfuch informó que Wedding “se entregó voluntariamente” en la Embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México, tras reuniones bilaterales con personal de la SSPC y la Fiscalía General de la República. Se enfatizó el respeto a la soberanía mexicana y que no hubo detención forzada por fuerzas mexicanas ni intervención directa estadounidense en arresto, sino una entrega coordinada diplomáticamente.
Ambas partes coinciden en la efectiva cooperación bilateral y en que Wedding fue trasladado a territorio estadounidense para enfrentar cargos por tráfico masivo de cocaína (en alianza con el Cártel de Sinaloa), asesinato de un testigo federal (2025) y crimen organizado transnacional. La recompensa del FBI por su captura ascendía a 15 millones de dólares.La discrepancia en el relato —captura operativa del FBI vs. entrega voluntaria ante presión bilateral— refleja sensibilidades sobre soberanía y el rol de agencias extranjeras en territorio mexicano. Wedding ya se encuentra bajo custodia federal en California para su proceso judicial.



