Moscú, Rusia.- El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, mantuvo este lunes una conversación telefónica con su homólogo cubano, Bruno Rodríguez, en la que confirmó el rechazo firme de Moscú a cualquier forma de presión económica o militar contra Cuba, en medio de una agravada crisis energética y humanitaria en la isla.
«La parte rusa confirmó la posición de principios respecto a la inadmisibilidad de presiones económicas o militares contra Cuba, incluyendo los obstáculos a los suministros de combustible a la isla», indicó la Cancillería rusa en un comunicado oficial. Según el texto, tales medidas «podrían conducir a un grave deterioro de la situación económica y humanitaria en el país».
Lavrov expresó a Rodríguez «la firme disposición de continuar ayudando a Cuba con todo el apoyo político y material necesario». Ambos cancilleres abordaron temas prioritarios de la cooperación bilateral, la agenda internacional y el calendario de futuros contactos entre ambos gobiernos.
La llamada se produce en un contexto de intensificación de las tensiones con Estados Unidos. La grave crisis en Cuba se ha profundizado desde la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero, lo que interrumpió el flujo de petróleo desde Venezuela, principal proveedor histórico de la isla. A ello se suman las averías constantes en las obsoletas centrales eléctricas cubanas y la escasez de divisas para importar combustible.
El jueves pasado, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que impone aranceles a los países que vendan o suministren petróleo a Cuba, argumentando que la isla representa una «amenaza» a la seguridad nacional estadounidense. Esta medida busca asfixiar aún más el abastecimiento energético de La Habana y ha sido condenada por el Gobierno cubano como una escalada agresiva.
La diplomacia rusa reiteró su solidaridad con Cuba y advirtió sobre las consecuencias humanitarias de estas políticas coercitivas.
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