Ciudad de México.- La Secretaría de Bienestar (Sebien) ha rescindido un contrato por 631 millones de pesos con la empresa Médica Teyco, el más relevante del programa Salud Casa por Casa, tras incumplimientos graves en la entrega de insumos médicos esenciales. Esta decisión, formalizada el 4 de septiembre, expone las grietas en la cadena de abasto del sector salud bajo la Cuarta Transformación, afectando directamente a miles de adultos mayores y personas con discapacidad que dependen de visitas domiciliarias para el control de enfermedades crónicas. El desabastecimiento ha suspendido mediciones críticas de glucosa y colesterol, dejando en vilo a 20 mil brigadistas de salud en todo el país.
El programa, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo como pilar de la atención primaria en el hogar, prometía cubrir a más de siete millones de beneficiarios de pensiones para el Bienestar desde febrero de 2025. Sin embargo, la cancelación del contrato —que representaba el 70 por ciento de los 903 millones asignados a insumos entre febrero y abril, y el 30 por ciento del presupuesto total de dos mil millones— ha frenado su operación plena, agravando un historial de fallas logísticas en adquisiciones federales.
Adjudicado de manera directa el 10 de abril de 2025, el acuerdo con Médica Teyco buscaba surtir en apenas dos semanas materiales importados de China, Italia, Estados Unidos y Polonia, en un intento por agilizar el arranque del programa. La empresa se comprometió a entregar 16.8 millones de tiras reactivas para glucosa, igual número de lancetas y toallas alcoholadas, además de 18 mil oxímetros y 23 mil colesterómetros digitales. Estos dispositivos son el corazón de las evaluaciones clínicas que realizan médicos y enfermeras en domicilios, permitiendo detectar tempranamente riesgos como diabetes y dislipidemia.
Pero los plazos se diluyeron en trámites aduanales y demoras en el transporte internacional. Para el 25 de agosto, cuando inició el proceso de rescisión, Teyco solo había proporcionado 1.7 millones de tiras reactivas y lancetas —apenas una fracción del total— con promesas vagas de completar el resto entre octubre y noviembre. Los oxímetros, paradójicamente, llegaron completos, pero el resto quedó en el limbo, obligando a la Sebien a declarar la nulidad total del contrato en un oficio oficial que califica los retrasos como «un obstáculo directo a las actividades médicas de campo».
El vacío que golpea en los hogares
La ausencia de estos insumos ha paralizado las visitas programadas, dejando sin seguimiento a beneficiarios que, por su condición, no pueden desplazarse a centros de salud. Salud Casa por Casa, según sus lineamientos operativos para 2025, prioriza la atención preventiva gratuita: evaluaciones de salud, entrega de medicamentos y promoción de hábitos para mejorar la calidad de vida de adultos mayores y personas con discapacidad. En marzo de este año, el Censo de Salud y Bienestar ya había visitado a más de siete millones de estos usuarios, un avance que ahora se tambalea por la falta de herramientas básicas.
En regiones rurales y urbanas marginadas, donde el programa opera con 20 mil profesionales de la salud, el impacto es palpable. Sin tiras de glucosa o colesterol, los brigadistas no pueden monitorear evoluciones crónicas, elevando el riesgo de complicaciones hospitalarias. «La población vulnerable paga el precio de decisiones improvisadas», advierten analistas, recordando que este desabastecimiento no es aislado, sino parte de un patrón en el sistema de salud mexicano, donde el 70 por ciento de los medicamentos para enfermedades crónicas han enfrentado escasez en los últimos años.
Retos que trascienden la logística
Este revés ilustra las vulnerabilidades de una dependencia como la Sebien, nacida en 2018 para focalizarse en transferencias sociales y no en compras masivas de insumos médicos —a diferencia de la Secretaría de Salud—. La adjudicación directa, justificada por urgencia, evitó licitaciones públicas pero abrió la puerta a dependencias externas y fallas predictivas, como advierten reportes de Reforma y El Buen Tono. En un contexto de recortes al gasto en salud para no asegurados —que deja de lado a millones sin cobertura—, el programa emerge como un esfuerzo loable pero frágil, dependiente de cadenas globales que la pandemia y tensiones comerciales han debilitado.
Expertos urgen reformas: desde capacitar al personal en adquisiciones hasta diversificar proveedores nacionales. Mientras, beneficiarios esperan que el segundo cheque de pensiones para adultos mayores, entregado recientemente, no sea el único alivio en un año marcado por promesas de bienestar que tropiezan con la realidad. La Sebien podría relanzar licitaciones en noviembre, pero el daño a la confianza ya está hecho, recordándonos que en la salud, los retrasos no son solo números: son vidas en pausa.



