Ciudad Juárez, Chih.- En respuesta a las crecientes demandas ciudadanas por las inundaciones que azotaron la ciudad en las últimas semanas, el director de Obras Públicas, Daniel González García, expuso este lunes ante la Comisión Edilicia de la materia un ambicioso plan para edificar 37 pozos de absorción en puntos críticos de encharcamiento, con una inversión inicial de 20 millones de pesos extraídos del presupuesto 2025 del Fondo para el Desarrollo Socioeconómico Municipal. La iniciativa, que busca mitigar los estragos de las lluvias torrenciales registradas en octubre, representa el primer paso de un esquema más amplio que podría abarcar hasta un centenar de intervenciones urbanas, según reveló el funcionario durante la sesión.
El anuncio llega en un momento de máxima urgencia para Juárez, donde las precipitaciones provocadas por los remanentes de la depresión tropical Raymond dejaron un saldo de calles convertidas en ríos improvisados, vehículos varados y al menos once viviendas anegadas en colonias como ExHipódromo y Colonial del Sur. González García detalló que, de los 25 millones de pesos asignados este año al rubro de drenaje pluvial, 20 millones se canalizarán de inmediato hacia estos pozos, basados en un estudio previo que identificó casi 100 zonas vulnerables a la acumulación de agua. «Ahorita ya estamos con los primeros 20 millones con los cuales se van a hacer estos 37 pozos; es un estudio que ya existía, la lista sí es extensa, sí son bastantes puntos de encharcamiento, este es el primer nivel», enfatizó el titular, subrayando que el proyecto no solo construirá nuevas estructuras, sino que potenciará el sistema pluvial existente para evitar repeticiones de los caos viales y daños patrimoniales que marcaron el fin de semana del 12 y 13 de octubre.
Esta asignación presupuestal se alinea con planes delineados desde enero, cuando Obras Públicas anunció una inversión similar de 25 millones para la edificación y rehabilitación de pozos, junto con la limpieza de diques en áreas propensas a lagunas urbanas. Aquella proyección, que incluía un mapeo detallado de la ciudad para detectar fallas en el drenaje, cobra ahora vigencia ante la realidad de 27.4 milímetros de lluvia acumulada en una sola jornada, que complicó la movilidad en cruces emblemáticos como el de las avenidas 16 de Septiembre y Juárez, donde se requirieron bombas de desfogue de emergencia.
Puntos neurálgicos bajo la mira
Entre las arterias más afectadas por las recientes tormentas, González García priorizó intervenciones en avenidas clave que han sido testigos recurrentes de caos hídrico: de los Insurgentes, Valle de Juárez y Laguna de Tamiahua; el boulevard Bernardo Norzagaray; las avenidas Hermanos Escobar y Sanders; así como las calles Simona Barba y el Camino Viejo a San José. Estas zonas, que concentran tráfico intenso y desarrollos residenciales en expansión, sufrieron encharcamientos de hasta 40 centímetros durante el último temporal, dejando a familias con pérdidas de enseres y vehículos sumergidos. El funcionario precisó que el diseño de los pozos incorporará tecnologías de absorción rápida para infiltrar el agua de manera eficiente, reduciendo el riesgo de desbordes en temporadas de precipitaciones intensas, un fenómeno que se ha intensificado con el cambio climático y el crecimiento urbano desordenado de la frontera.
La selección de estos sitios no es casual: responde a un inventario municipal que, desde hace meses, ha registrado quejas vecinales por fallas en rejillas y alcantarillas obstruidas, agravadas por la basura y sedimentos arrastrados por el viento del desierto chihuahuense. En sesiones previas de la comisión, se ha documentado cómo colonias como Jardines del Aeropuerto han requerido pozos adicionales para estabilizar su infraestructura, un antecedente que González García invocó para justificar la aceleración del proyecto.
Licitaciones inminentes y arranque en semanas
Con el proceso de licitación ya en marcha, el director estimó que los trabajos podrían echar a andar en un lapso de tres semanas, una vez que se cierren las convocatorias y se adjudiquen los contratos a empresas locales. Esta temporalidad es crucial, ya que el pronóstico meteorológico advierte de posibles lluvias aisladas de moderada intensidad en las próximas semanas, lo que podría reavivar los problemas si no se actúa con celeridad. Obras Públicas ha coordinado con Protección Civil para mantener operativos de limpieza en rejillas pluviales, una medida paliativa que evitó desastres mayores durante el último evento, pero que González García califica como insuficiente sin las intervenciones estructurales prometidas.
El esquema de ejecución contempla fases escalonadas: la primera, con los 37 pozos, servirá como piloto para evaluar la efectividad en tiempo real, ajustando el diseño para las siguientes tandas. Fuentes municipales indican que el fondo socioeconómico, alimentado por participaciones federales, prioriza obras de impacto directo en la calidad de vida, alineándose con la visión de una Juárez más resiliente ante fenómenos hidrometeorológicos.
Apoyo unánime de regidores por voz ciudadana
La propuesta no enfrentó objeciones en la comisión, donde la regidora Luz Clara Cristo Sosa, junto con sus colegas Antonio Domínguez y Héctor Hugo Avitia, elogiaron la iniciativa como un «respiro necesario» para miles de fronterizos. «Estas obras responden directamente a las peticiones de la gente, que ha visto cómo sus hogares y sus desplazamientos se convierten en un calvario cada tormenta», manifestó Cristo Sosa, recordando las alertas preventivas emitidas el 11 de octubre por el ayuntamiento. Domínguez, por su parte, abogó por una mayor transparencia en el seguimiento de las licitaciones, mientras Avitia instó a integrar a las comunidades en la vigilancia de los avances, para garantizar que los recursos se traduzcan en beneficios tangibles.
En un contexto donde siete colonias resultaron gravemente afectadas por las lluvias de mediados de mes, con familias evacuadas temporalmente y apoyos viales extendidos a decenas de conductores, el respaldo de los ediles refleja la presión social acumulada. Vecinos de las zonas intervenidas han organizado foros informales para demandar no solo pozos, sino una revisión integral del sistema de drenaje, un clamor que el proyecto parece atender de lleno. Con Juárez en el ojo de huracanes residuales y monzones impredecibles, esta apuesta por la absorción subterránea podría marcar la diferencia entre la vulnerabilidad crónica y una ciudad preparada para lo que venga.



